Por Soledad [email protected]
Entre risas, el presunto sicario que supuestamente "trabajó" para El Gato Araya detalló por teléfono cómo mataron a los dos albañiles que trabajaban en la casa de los Aguilera. Este dato se conoció por escuchas telefónicas. Lo que más le preo
“Con un pico en la cabeza lo terminé matando”, dijo Ferreyra Ervidia sobre el doble homicidio en El Carrizal
“Aprieten al Chirola y al Chochán, los atan y después le cortan el cogote”, ordenó Marcelo Araya a su presunto sicario Ferreyra Ervidia, quien le contestó: “Quedate tranquilo que a la hora de degollarlos lo voy a hacer yo”.
Los dichos de Araya y Ferreyra Ervidia se conocieron por medio de las escuchas telefónicas en el juicio que está en plena ejecución para esclarecer el homicidio de los albañiles Darío Echevarrieta, alias El Chochán, y José Ceferino Escudero, alias Chirola, ocurrido en la tarde del 15 de enero de 2010, en una casa del barrio el Coral, en El Carrizal.
En todo momento El Gato coordinaba todos los movimientos que debía hacer su presunta banda, detectar los movimientos de la Policía, de los vecinos de la zona, además de las cosas que no debían dejar en la casa de El Carrizal de los Aguilera, entre otras cuestiones operativas.
Héctor El Hueso Morales es otro de los acusados de participar en el homicidio de los albañiles. “Los otros giles van a buscar testigos, por eso tienen que ir a cara bien tapada”, le ordenó Araya. “De una, porque sino vamos a tener que matarlos a todos”, contestó el Hueso.
A las 17.17 del 15 de enero de 2010 hubo una comunicación clave en la que entre risas Ferreyra Ervidia y Araya hablaban de lo ocurrido dentro de la casa: “Ya los pibes se lavaron y no tienen más esas manchas”, reportó Ferreyra Ervidia, alias Grandote.
“Me llamó El Hueso, me dijo que le dieron ganas de vomitar. Sobale el lomo”, señaló El Gato. Ferreyra le informó que el Hueso escribió en una pared con la sangre de las víctimas y los guantes puestos: “Rengo el próximo sos vos”.
“No quieren más. Les clavamos los cuchillos, se rompieron todo. Con un pico en la cabeza le terminé dando”, detalló el Grandote.
La siguiente orden de Marcelo Araya fue que nadie dijera nada, que salieran rápido de allí y cuando estén en su zona que se pusieran en un lugar visible. “Ponete abajo de una cámara, tómense un taxi, que los vean”, decía el presunto líder de la banda.
Ferreyra Ervidia reconoció haber cometido un solo error: “Toqué un cable sin guantes, uno de esos negros, de la agujereadota o amoladora”.
Pero lo que más le preocupaba a Grandote era que lo reconocieran por sus orejas. El día anterior al crimen, Ferreyra y otro cómplice le preguntaron a un hombre dónde quedaba la casa de los Aguilera.
“Tenía bigotes y ahora cuando llegué me los saqué. Yo con bigotes soy una cosa y sin los bigotes soy otra, pero el problema mío son las orejas grandes”, resaltó Ferreyra.
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