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El sábado lo habían “liberado” del hospital Perrupato, donde un agente fue baleado a quemarropa. Ayer detuvieron en Blanco Encalada y Dorrego a 6 personas

Cómo fue la investigación que terminó con la detención de la banda que mató al policía y "liberó" a un delincuente

Enrique Pfabbpfabb.enrique@diariouno.net.ar

“Entre esta noche y mañana va a haber novedades”, dijo una fuente el sábado a la tarde, apenas una hora después de las 18, momento en que los médicos anunciaron que el auxiliar de la Policía de Mendoza Jonathan Ángel Funes (24) había fallecido. La estimación parecía muy optimista, pero era necesaria políticamente. Y fue certera. Antes de que el policía fuera sepultado en el cementerio de Buen Orden a las 18 de ayer, el grueso de la banda que organizó su ejecución en el hospital Perrupato ya había sido capturada.A las 14.26 del sábado un Honda Civic gris ingresó a contramano al estacionamiento de la guardia del hospital Perrupato. Se bajaron tres hombres, ya empuñando armas cortas. Entraron al hospital, recorrieron los dos pasillos que los llevaran hasta la sala de cuidados intermedios e ingresaron a la habitación 34. Allí, a quemarropa, dispararon contra el auxiliar Jonathan Funes, que estaba de custodia. Luego le quitaron las llaves al policía y abrieron las esposas que sujetaban a Cristian Oscar Tapia a la cama 1. Lo liberaron, salieron caminando del edificio, en el estacionamiento hicieron un disparo al aire para que la gente que miraba espantada la secuencia se dispersara, subieron al Honda y huyeron.
Tapia es un hombre conocido por la policía. “Suele usar dos armas, una en cada mano, y no tiene problemas en disparar”, contó un efectivo. A la 1 de la madrugada del lunes 9 Tapia, a quien apodan Pirincho, había ingresado al Perrupato con un balazo en el abdomen. Inicialmente, todavía considerado una víctima, había buscando asistencia en el hospital de Maipú, pero lo derivaron a San Martín ya que allí no había camas ni tampoco en el Central.Cuando se comenzó a investigar el origen de la lesión se descubrió que sobre Tapia pesaba una orden de captura por un robo a mano armada, originado en una fiscalía de Godoy Cruz. También estaba tratando de vinculárselo con una tentativa de homicidio contra una mujer que todavía está internada en el Central.El conocimiento previo sobre la vida de Tapia ayudó a que se diera con él y con quienes lo liberaron tras matar al policía. “Cuando alguien mata a un policía, no le es fácil conseguir un lugar en dónde esconderse. Nadie lo quiere refugiar, salvo algún grupo muy violento”, contaron ayer desde dentro de la fuerza.Por eso, apenas ocurrió el ataque en el Perrupato se comenzó a vigilar a los familiares directos de Tapia.Se detectó que una Volkswagen Suran estaba en la puerta de la casa de la madre y en ella se habían realizado algunas diligencias. La investigación sostiene que en esas horas se alquiló una cabaña en un camping de Blanco Encalada y se contrató a una enfermera para que le realizara las curaciones a Tapia.Los observadores policiales siguieron los movimientos de la Suran, que los llevó hasta la cabaña. Allí esperaron. Incluso tuvieron tiempo para pedir la presencia en el lugar del titular de la Unidad Fiscal de Godoy Cruz, que tenía la causa original, de una gran cantidad de efectivos policiales y el apoyo del helicóptero Halcón 1. La zona es descampada, por lo que había que evitar cualquier intento de fuga.El inicio del operativo fue justo en el momento en el que la Suran estaba a punto de abandonar el camping.En ese vehículo se detuvo a la madre de Pirincho Tapia, al hombre que la conducía y a otra mujer, que dijo ser enfermera y que había sido llamada para curar a un herido del que desconocía más datos.Dentro de la cabaña se detuvo al todavía convaleciente Cristian Oscar Pirincho Tapia y a un hermano suyo.Pero todavía faltaba más. A esa altura ya se había identificado otro domicilio en la calle Cadetes Chilenos de Dorrego. Se tenía la sospecha de que allí estaba guardado el Honda Civic que había sido utilizado en el Perrupato. Un allanamiento en el lugar confirmó el dato. Ahí estaba el auto y también se detuvo al dueño del lugar. No se sabe si este sujeto participó el día anterior en el ataque o si sólo facilitó el vehículo.

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