"Ya están. No quiero grabar otro, por favor". El ruego de una joven víctima, lejos de detener a su captor, alimentó aún más la violencia psicológica. La investigación judicial sobre la denominada "banda de la sextorsión tumbera" sacó a la luz los chats que muestran cómo operaba esta organización liderada desde el interior de la Unidad Penitenciaria N°1 de Lisandro Olmos.
"Cola levantada y piernas más abiertas": los chats de la banda de la "sextorsión tumbera" a una de sus víctimas
Desde la cárcel, la banda engañaba a adolescentes por TikTok e Instagram. Las engañaban para pedirles fotos o videos y luego las extorsionaban
El mecanismo era tan simple como cruel: mediante perfiles falsos y manipulación, lograban que las víctimas enviaran material íntimo. Una vez obtenido el primer video o foto, la pesadilla comenzaba.
"Es un trato, pero ya"
En los mensajes a los que tuvo acceso la justicia y que mostró Infobae, se observa cómo el extorsionador —haciéndose pasar por un agente o alguien con autoridad— obligaba a una chica a realizar poses específicas bajo la mentira de "verificar que no tuviera enfermedades".
“Abrí más las piernas y cuando estás de espalda, cola levantada... necesito que se vea bien atrás”, exigía el delincuente. Ante la negativa de la joven, el tono cambiaba drásticamente al de una amenaza directa que buscaba el quiebre emocional: “Aceptás o subo todo. Empiezo con tus amigos y después con todo Berazategui. ¿Eso querés?”.
El límite del horror: "Me voy a suicidar"
La presión ejercida por la banda llevó a las víctimas a situaciones límite. En uno de los tramos más sensibles del chat, la joven, acorralada por la amenaza de que sus fotos fueran enviadas al grupo de su colegio, respondió con desesperación: “Por favor no, me voy a sui…”.
A pesar de la advertencia sobre su integridad física, el extorsionador no se detuvo y pasó al siguiente nivel del plan: la exigencia económica. “Nena, sino dame plata. ¿Cuánta plata tenés?”, disparó el criminal, confirmando que el objetivo final, además del sometimiento, era el rédito económico.
Golpe a la conexión carcelaria
Este nuevo operativo representa el segundo golpe contra el jefe de la organización. Lo más alarmante para los investigadores es que el líder ya contaba con antecedentes por delitos similares y seguía coordinando los ataques desde su celda.
La causa pone nuevamente bajo la lupa el control de los dispositivos móviles en las cárceles bonaerenses y sirve como una alerta urgente sobre los peligros de la sextorsión, un delito que no distingue edades y que encuentra en la vulnerabilidad digital su mayor aliado.






