Por Soledad Segadessegade@diariouno.net.ar
Franco Díaz (19) muerto en una fiesta en Godoy Cruz; un presunto delincuente baleado por un efectivo de Científica; Maximiliano Ríos (16) quien fue acribillado en su casa de Las Heras por personal del GES; un motochorro baleado por un policía de la Pat
Cinco personas murieron por balas policiales en Mendoza en lo que va del 2012
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El primer caso fue el de que estaba en una fiesta en una casa de calle Groussac y Olaya Pescara de Tomba, en Godoy Cruz, en la madrugada del 5 de mayo pasado, donde una decena de policías fueron por una denuncia de ruidos molestos por parte de los vecinos.
Los policías declararon que fueron recibidos por casi un centenar de jóvenes a piedrazos y botellazos, con las que no matarían a nadie.
Pero según las declaraciones y la reconstrucción que estuvo a cargo de la fiscal especial Claudia Ríos, un policía disparó su arma reglamentaria desde la ventana del móvil en el que estaba. Esa fue la bala que entró por el mentón de Franco y salió por su nuca.
Parte de las esquirlas entraron en la mejilla de una amiga del joven muerto, Johana Flores (27) quien pidió que se las sacaran para ser sometidas a peritaje.
Por este hecho en policía Walter García estuvo preso en la Dirección de Investigaciones durante 5 meses, hasta que le dieron prisión domiciliaria.
A los pocos días de este resonante crimen, y al pasar por calle Tiburcio Benegas y el Corredor del Oeste, de Godoy Cruz, donde fue sorprendido por cuatro sujetos, según informó el Ministerio de Seguridad.
Los delincuentes habrían golpeado con un palo al policía quien se peleó a las trompadas con los maleantes y aunque estaba de civil, llevaba su arma. La desenfundó y disparó.
Un proyectil dio en uno de los supuestos delincuentes y lo hirió a la altura del pulmón. Fue llevado rápidamente en un Peugeot 306 al Hospital Del Carmen y lo ingresaron al quirófano, donde fue operado.
Se trata de José Miguel Flores Bravo, de 25 años, quien murió dos horas después debido a la gravedad de la herida.
El efectivo no quedó detenido por considerarse que actuó en defensa propia.
En agosto ocurrieron otros dos casos. El primero fue el 10 de este mes en medio de un allanamiento realizado por personal del , de Las Heras. Allí acribillaron a Maximiliano Ríos, de 16 años.
El procedimiento se hizo luego de reiteradas denuncias por tiroteos en la zona por conflictos entre dos familias. y al entrar a una de las habitaciones encontraron a un chico que les apuntó con un revólver.
Ante la voz de los efectivos para que Maximiliano Ríos bajara el revólver calibre 22, el chico no habría hecho caso, por lo que le dispararon tres veces y lo mataron en el lugar.
El Ministro de Seguridad, lo que fue apoyado por toda la cúpula de Seguridad. El efectivo del GES no fue imputado y siguió en sus funciones.A los cinco días de este caso, el 15 de agosto, quien junto otros tres cómplices habían asaltado una rosticería de calle Colón y Granaderos de San Martín, de Guaymallén, donde él estaba de civil cuando había ido a comprar.
Dos jóvenes entraron y a punta de pistola asaltaron a un empleado a quien le sacaron 700 pesos y a un cliente le robaron la billetera, pero no se imaginaron que era un policía de civil.
Según el jefe de Policías, Juan Carlos Caleri, el efectivo salió detrás de ellos y les dio la voz de alto, pero los jóvenes respondieron con disparos, por lo que el policía también les disparó, hirió a uno en la espalda, pero igual escaparon.
Pocos minutos después un llamado al 911 alertó sobre un joven herido cerca del lugar del robo y determinaron que se trataba de la misma persona que había baleado el policía.
El herido, Marcos Arias (20) quedó internado en el Hospital Central donde murió.
El último fue el ocurrido en la noche del domingo 9 de noviembre, , quien estaba en el negocio de su madre, cuando entraron dos delincuentes.
El efectivo bajó del primer piso hacia la despensa cuando escuchó los gritos de su madre, y sin saber que los delincuentes ya habían salido del local, le disparó al joven a quien su madre le alquilaba un departamento en el que vivía con su novia.
Darío Agosti (25), quien trabajaba en la Policía Rural, , según confirmó el jefe de Policías, Juan Carlos Caleri.