Guillermo Gudell (52), uno de los falsos policías que montaron un control vial para robarles $154.000, tiene un currículum de actividad incesante, que sólo tuvo un paréntesis durante el tiempo que estuvo en la cárcel.

Cincelando un prestigio en Mendoza: empezó a asaltar hace 24 años

Por UNO

Si a los delincuentes les computaran los años de “trabajo” para llegar a retiro, a Guillermo Gudell (52) –uno de los falsos policías que montaron un control vial para asaltar a dos mujeres y robarles $154.000– le faltaría muy poco para jubilarse. En su currículum delictual figuran 24 años de actividad incesante, que sólo tuvo un paréntesis durante el tiempo que estuvo en la cárcel. De hecho, el hombre llegó a juicio por el asalto a las oficinas de Diario Los Andes, caso por el que fue absuelto. “Evidentemente es un experimentado, que en otros casos pudo zafar, pero que ahora no tuvo en cuenta que la tecnología le podía dar un revés. Ahora dejó huellas y el sistema AFIS lo identificó en el momento”, aseguró uno de los pesquisas que trabajaron en la detención de Gudell y que más tarde tuvo contacto con su abultado prontuario. El hombre, detenido e imputado por el asalto ocurrido el pasado lunes en El Algarrobal, Las Heras, en donde se montó un impecable control vial, nació en Buenos Aires en 1958 y varios años más tarde se estableció en nuestra provincia. Sus andanzas, al menos las que quedaron registradas por la policía, comenzaron en 1985 cuando hizo sus primeros pininos con un hurto agravado. Desde ese momento, el hombre le habría encontrado el gusto a la “profesión” y decidió dedicarse de tiempo completo. Ese mismo año se animó a un robo y, luego, los hechos que se le endilgan fueron sumando peligrosidad hasta llegar a un robo agravado seguido de homicidio. En 1999, el hombre fue involucrado en el violento asalto a las oficinas de Los Andes, que más tarde culminó con un tiroteo en la Cuarta Sección y con dos funcionarios de rehenes: el por entonces juez de instrucción Omar Palermo y el ex jefe de Investigaciones de la Policía Adolfo Siniscalchi. El mismo día del atraco, la policía hirió a uno de los asaltantes, detuvo a tres y otros tres lograron fugarse. Las investigaciones marcaron a Gudell como allegado a la banda y el hombre fue llevado al juicio que se le realizó en el 2001. En ese debate, la Primera Cámara del Crimen lo absolvió por faltas de pruebas y, tras conocer el fallo, el sospechoso, que había sido detenido en Santa Fe, envalentonado, dijo ante la prensa: “Que la gente se cuide de la Policía de Mendoza, porque a cualquiera le pueden plantar alguna prueba”. De descartar los elementos que pudieran ser tomados como pruebas fue de lo que se olvidó el martes, cuando le encontraron en el baúl de su auto chalecos refractarios que serían los usados en El Algarrobal. En ambos asaltos, los delincuentes actuaron disfrazados: en 1999, de vigiladores y el lunes, de policías.