“Me puso el arma en la cabeza y me dijo: ‘Vos frenás y sos boleta’”, relató el chofer del micro 556, del Grupo 500, donde dos delincuentes, luego de hacerse pasar por pasajeros, asaltaron a las 50 personas que viajaban, a quienes amenazaron con un cuchillo y un arma de fuego. Incluso uno disparó dentro del colectivo. Ocurrió en Guaymallén y no hay detenidos.

“Estaban muy alterados, especialmente el que tenía el arma de fuego. No tenían más de 25 años”, detalló este viernes a Diario UNO el conductor de 23 años, quien tuvo que mantener la calma los 5 eternos minutos que duró el hecho.

“Los flacos se subieron en el centro como pasajeros, hasta pagaron el boleto. Todo iba normal hasta llegar al control de Colonia Molina, donde se bajaron un par de pasajeros”, contó el chofer y agregó: “Ahí está todo oscuro y son calles de tierra. Se acercó una persona, yo pensando que era pasajero, se pone en la escalera y creí que me iba a decir déjame en tal parada, pero no. Ahí nomás sacó un arma de fuego y empezó a amenazar a todos los pasajeros”.

“A mi me decía que acelerara, que no frenara, y mientras me hablaba me pegaba con la culata del arma en la cabeza porque yo atinaba a frenar y a apretar el botón de pánico. Él se dio cuenta y me pegaba”, agregó.

En el interno 73 del recorrido 556 viajaban alrededor de 50 pasajeros, eran cerca de las 19.40 del jueves, cuando ya el sol deja de verse.

“Me pidió el celular, las cosas y le decía que no tenía nada”, recordó el conductor, quien dijo que en el momento que vio que el hombre sacó un arma de fuego lanzó su teléfono debajo del asiento para que no se lo robaran. De todas formas, le sacaron un bolso con sus pertenencias, documentos y una campera.

“El flaco dijo: ‘Bueno le van a empezar a dar todas las cosas a mi compañero’, y venía otro tipo atrás con un bolso y un cuchillo sacándole las pertenencias a los pasajeros”.

“Me hizo desviar del recorrido e iba a alta velocidad porque no me dejaba frenar en ningún lado. Me encuentro con otro compañero del colectivo que justo iba saliendo del control de Colonia Molina. Le hice cambio de luces y mi compañero se percató de la situación y tiró su colectivo a la mitad de la calle para que yo frenara, pero el tipo me puso el arma en la cabeza y me dijo: ‘Vos frenás y sos boleta’, así que tuve que pasar a mi compañero por la banquina entre medio de los yuyos”, detalló el joven que estaba a cargo del micro.

En ese momento, una señora se descompensó, le faltaba el aire, y la gente se alteró, y empezaron a gritar. “Se ve que el flaco se volvió más loco de lo que ya estaba y empezó a disparar adentro del micro, hacia el techo”, contó.

Afortunadamente no hirió a nadie y los disparos hicieron que la gente se calmara. “Yo tenía que hacer lo que me seguía diciendo. Si había disparado adentro del micro con 50 pasajeros, no le iba a costar nada meterme un tiro en la cabeza”, pensó el chofer.

El conductor indicó tuvo que mantenerse en frío: “Lo primero que hice fue tranquilizarme, estaban todos alterados, y yo no me podía volver loco. Se me cruzaron varias cosas por la cabeza, como frenar de golpe, pero no podía por todos los pasajeros que llevaba. Aparte ya con un arma no se puede hacer nada”.

“Me hizo doblar por la calle San Miguel y a los metros me dijo: ‘Abrí la puerta’, iba como a 60 kilómetros por hora y saltaron los dos tipos. Se llevaron todas las pertenencias de la gente”, detalló.

Y siguió: “Yo nunca frené, seguí de largo, y mi compañero también siguió atrás mío. Pensó que los delincuentes seguían en el micro, me pasó y de vuelta me tiró el micro al medio de la calle y ahí me frené”.

Había una señora que no podía respirar, había criaturas que también estaban en estado de shock y lo primero que hice fue llevarlos al micro hospital de Puente de Hierro”, indicó el joven.

Las cámaras de seguridad

El micro contaba con cámaras de seguridad que registraron el hecho, pero no habrían captado las caras de los asaltantes.

Sí habrían registrado el momento en el que uno de los asaltantes se paró en la escalera, sacó el arma de fuego y apuntó hacia el chofer, a quien lo obligó a acelerar.

También, al parecer, se notaría el momento que disparó hacia el techo, ya que se ve un fogonazo.

Muchos asaltos

Según contó el chofer, durante junio fueron entre seis o siete los choferes víctimas de asaltos en la zona de colonia Molina, de Guaymallén.

“Lo del jueves fue la más fuerte porque las otras veces esperan que se bajen todos los pasajeros para robarle solamente al chofer”, explicó.

“Nosotros a partir de las 20.30 tenemos por obligación parar en Colonia Segovia para levantar a un policía que nos acompaña para dar toda la vuelta por la situación que venía pasando, y se ve que estos tipos saben todos los movimientos y por eso lo hicieron antes”, estimó el chofer.

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