El jefe de una banda de estafadores fue capturado, y junto a él cayeron siete cómplices luego de 16 allanamientos que se realizaron durante la mañana de este lunes en el Gran Mendoza. Se dedicaban a hacer compras de diferentes elementos con cheques robados o dólares falsos.
El líder de la banda tiene 34 años y cumplía una condena de 3 años por otras estafas. La sentencia fue impuesta en un juicio abreviado en octubre de 2018, pero al ser excarcelable, el hombre gozaba de libertad.
El único cuidado que tuvo fue hacer los negocios por teléfono y pactar una cita entre la víctima y uno de sus secuaces, quien le pagaría con un cheque robado o con dólares falsos.
Las víctimas eran sacadas al azar de Facebook u otras redes sociales o sitios de compra y venta.
La investigación llevó 5 meses hasta que a las 5 de este lunes realizaron 16 allanamientos en Capital, Las Heras. Guaymallén y Godoy Cruz.
Buscaban a 10 personas, pero atraparon a 8, entre ellas 3 mujeres y 5 hombres. Además, otros dos fueron capturados por tenencia de armas de fuego ilegal.
Entre las mujeres detenidas se encuentra la ex mujer y la pareja actual del jefe de la banda, quienes son investigadas como integrantes de la misma.
En los allanamientos, los investigadores secuestraron dólares, cheques robados, computadoras, celulares, $450.000, siete armas de fuego de diferente calibre, tres vehículos, seis heladeras horizontales, freezer industriales, heladeras de comercio, un generador de corriente y también 50 gramos de cocaína, entre otros elementos.
El modus operandi
La investigación por asociación ilícita y estafas fue comandada por la fiscal de Delitos Económicos Gabriela Chaves, quienes durante cinco meses observaron el accionar de la banda.
Su líder, un hombre de 34 años, solo contactaba a las víctimas por teléfono, pero jamás se reunía con ellos, sino que lo hacían sus subordinados.
Las víctimas, elegidas al azar, vendían diferentes productos por las redes sociales o páginas de compra y venta de diversos elementos.
Se contactaba con ellos, pactaba la cita para la compra y advertía que un familiar sería quien iría a cerrar el trato.
Allí era cuando el pago se hacía con cheques o dólares falsos, sin que la víctima lo advirtiera, con la excusa que se había quedado sin pesos argentinos y por eso cancelaba la operación de esa manera.
Las víctimas confiaban en los compradores sin siquiera imaginarse que eran estafados. Se daban cuenta tiempo después, cuando querían depositar el cheque o cuando querían cambiar dólares.
Al pesar sobre el jefe de la banda una condena de 3 años, una de las condiciones para mantener su libertad era que no debía estar involucrado en ningún otro delito, pero en el último tiempo cosechó 14 causas por estafas, lo que complica su situación.



