El procurador Alejandro Gullé habló minutos antes de conocerse la histórica sentencia de dos curas y un empleado del Instituto religioso para chicos hipoacúsicos, para quienes pidieron condenas de 45 años y 22 años. Dijo que tiene muchas expectativas y que los tres jueces del tribunal son muy serios.
“El mensaje es: el que las hace las pagas”, indicó Gullé, y agregó: “Lo que más lamento en este tipo de delitos es que dejan marcas que son indelebles. No hay manera de borrar en el alma de estos chicos el daño que le hicieron, esto se va a proyectar en ellos y tal vez en sus hijos. Esto es terrible”.
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Los acusados son los curas Nicola Corradi, quien tiene antecedentes de abusos sexuales desde Italia, y Horacio Corbacho, y un empleado Armando Gómez.
Sostuvo que siente mucha “satisfacción por el trabajo ddel Ministerio Público por la seriedad con la que se hizo, porque se agotaron todos los recursos para garantizar a los imputados, sus derechos, y a las víctimas la contención que debíamos darles”.
En la puerta de los tribunales provinciales están los familiares y víctimas del Próvolo, también allegados, personas que apoyan a los sobrevivientes de estos hechos y congregaciones de Chile.
Producción periodística: Sofía Fernández




