Hallaron sangre de Lucía Inés Fernández, la chica de 15 años asesinada el martes en Rodeo del Medio, en Maipú, en las zapatillas del compañero de colegio, de 14 años, el único sospechoso de haber cometido este crimen que sacude a Mendoza. Además se supo que la jovencita no estaba embarazada como se difundió en algunos medios, tras conocerse los resultados de unos estudios de sangre.

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Las salpicaduras de la sangre de ella en el calzado de él lo vinculan directamente y a los efectos procesales esa prueba de laboratorio sirve para comprobar que el menor de edad estuvo en la escena de la tragedia.

La investigación avanza en base a una batería de peritajes practicados en el lugar del asesinato -una finca abandonada- y sobre las ropas de la víctima y del sospechoso. La autopsia también es clave, igual que otros estudios: un examen de sangre determinó que Lucía Inés Fernández no estaba embarazada.

Mucho se habló de esa posibilidad luego de que trascendiera que el único sospechoso dijo, en sede policial, que el crimen se había desencadenado por la presunción de que la chica esperaba un bebé. De hecho, que las heridas mortales estuvieran en el abdomen de Lucía abonaron la chance del embarazo, finalmente descartada.

El cuerpo de Lucía Fernández fue entregado a los familiares, que recibirían ayuda estatal para costear todo lo atinente a la sepultura, desde lo administrativo, financiero y operativo.

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Lucía Fernández tenía 15 años.

Lucía Fernández tenía 15 años.

El sospechoso bajo la lupa

Dos días después del asesinato, el único sospechoso está alojado en un centro sanitario de salud mental. Allí es tratado y compensado y en breve será sometido a peritajes psicológicos para determinar si su psiquis está afectada o no, y en caso de estarlo si se trata de una afectación pasajera o enraizada.

No se descarta que el chico investigado por el crimen de Lucía Fernández tenga rasgos psicopáticos o de personalidad violenta. Sin embargo, los peritos ya cuentan con un dato interesante para hacer la evaluación global: nunca fue denunciado por violencia en la casa, en la escuela ni en otros ámbitos.

Por ser menor de 16 años y en caso de que la Justicia Penal de Menores determine al final de la pesquisa que participó activamente del asesinato de Lucía, el único sospechoso no podrá ser detenido, juzgado ni condenado. Solo sometido a tratamiento. Se negó a declarar por consejo de la defensora oficial que lo representa.

Hace poco más de un día que está a cargo de la Dirección de Protección y Restitución de Derechos de Mendoza. Al final de la investigación y solo en caso de ser considerado responsable del crimen, la Justicia Penal de Menores y el Estado provincial tendrán la obligación de establecer dónde y con quiénes vivirá y bajo qué pautas de tratamiento.

Acerca de este punto, en Mendoza hay un antecedente importante a tener en cuenta, ya que podría aplicarse al caso de Lucía Fernández: el chico de 13 años que mató a toda una familia en Las Heras en diciembre de 2011 fue puesto a disposición de la Dirección de la Niñez y del padre, quienes se comprometieron a que sea sometido a tratamientos médico, psicológico y de conducta bajo control estatal.

Por ahora, el personal estatal cuenta con un diagnóstico presuntivo acerca de la salud mental del sospechoso; panorama que se completará durante la primera quincena de septiembre.

También se avanza en una serie de entrevistas y consultas de tipo personales y ambientales a los familiares del chico con doble objetivo: conocerlo a través de terceros y reunir los elementos suficientes para determinar si, en caso de ser hallado responsable del crimen, podría retornar al hogar en el mediano plazo.