El hombre acusado de violar y estrangular a su hijastra, la niña mendocina de 12 años cuyo cadáver fue encontrado el jueves último cerca de la ciudad de San Luis, se negó a declarar ante la justicia y seguirá preso. La pequeña Florencia Abril Di Marco ayer fue sepultada en Junín (ver despiece). Lucas Matías Gómez (32) -también es mendocino- fue indagado ayer por la jueza penal N°3 puntana, Virginia Palacios, quien le imputó el crimen de la menor.Según las fuentes, el acusado fue trasladado al mediodía a los tribunales de San Luis, a donde arribó encapuchado y bajo una fuerte custodia, tras lo cual permaneció una hora y media ante la magistrada y optó por no declarar.Por su parte, el defensor oficial Carlos Salazar no pidió una prorroga, por lo que la jueza Palacios ahora tiene 48 para resolver la situación procesal de Gómez.Todo en su contra Las fuentes señalaron que entre las pruebas que hay en la causa en contra del sospechoso están la filmación de un peaje que registró el paso de su auto hacia el embalse Saladillo -ahí se halló el jueves el cadáver de la niña- y un identikit elaborado por la División Homicidios de la Policía de San Luis en base al testimonio de tres pescadores que se encontraban en ese lugar la madrugada del miércoles, cuando arrojaron el cuerpo de la víctima al agua.El sonido de un golpe metálico fue un imán para los ojos de ese grupo de pescadores que la madrugada del miércoles 22 estaba en inmediaciones del puente desde el que tiraron el cadáver de Florencia Di Marco. En medio de la oscuridad nocturna, los pescadores vieron un auto negro que avanzaba, el primero que pasaba en largo rato por allí. El estruendo, según contaron, correspondería al golpe que el vehículo tuvo en el sector delantero, producto del paso sobre un desnivel del camino, que el conductor seguramente no advirtió, por la velocidad a la que iba. Ellos estaban cerca, tanto que notaron que la ventanilla del rodado estaba baja, y que un hombre iba al volante. Era en todo idéntico a Lucas Matías Gómez, el padrastro de Florencia, detenido por el crimen, salvo por un detalle: tenía cabello.En notas en los medios se veía al padrastro con la cabeza completamente rapada. "Cuando lo vieron la madrugada del 22, él pasó a un metro y medio de los pescadores, aproximadamente. Por eso después lo reconocieron claramente como el padrastro de la nena perdida, el hombre que salió en la televisión", contó una fuente. "Testimonios policiales han corroborado que cuando hizo la primera presentación para la solicitud de paradero, (Gómez) tenía pelo. Se rapó después", agregó el informante, que cree que lo hizo para cambiar su aspecto, ante la posibilidad de que estas personas que estaban en el camino pudieran haberlo visto y luego reconocido.Al revisar el rodado, los pesquisas también constataron que en el sector frontal tiene una abolladura, lo que guarda coherencia con los dichos de los pescadores.A estos testimonios, que fueron claros y sólidos, según valoran los investigadores, se sumaron otros que también mostraron ser firmes: el de docentes de la escuela N° 313 Rosario Mercedes Simón, de la que Florencia era alumna. Los maestros desmintieron desde el comienzo al padrastro, quien había asegurado que el miércoles cerca de las 8 había dejado a la chiquita en la puerta del establecimiento, que ella había entrado a clases. Los profesores aseveraron que Florencia no ingresó a la institución esa mañana.
Lucas Gómez se abstuvo a dar su versión sobre el crimen y fue imputado. Hay varios elementos en su contra. El cuerpo de la niña de 12 años llegó a Mendoza y fue enterrado ayer en un cementerio de Junín



