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En medio del misterio que rodea al hecho fueron secuestradas las armas de los gendarmes y penitenciarios para la investigación. Según el hermano, querían quitarle su arma.

Caso Andrés Campoy: la familia afirmó que el joven no se suicidó, sino que lo mataron

Javier Cusimanocusimano.javier@diariouno.net.ar

“A mi hermano lo asesinaron, de eso no tenemos dudas, lo que no sabemos es por qué”, dijo Juan García Campoy, hermano menor de Andrés García Campoy, el joven de 20 años que murió el pasado viernes 13 de un disparo en la cabeza cuando se dirigía al parecer a vender un arma y fue interceptado por uniformados en un control de Gendarmería en la ruta 7, en Luján.

Los dichos fueron declarados en el Diario de la República de San Luis y dejan en claro la postura del grupo familiar, que descarta la hipótesis de suicidio que circuló luego de que los gendarmes que participaron en el operativo afirmaran que el chico tomó una escopeta y sin razón aparente se disparó en la cabeza. Si bien la causa se encuentra bajo secreto de sumario y pasó a manos de la Justicia federal, para la familia no hace falta muchas pruebas y está claro que Andrés no se quitó la vida sino que fue asesinado. Entre unas de las  hipótesis que baraja su hermano es que tal vez lo mataron para quitarle el arma que llevaba consigo, ya que fue fabricada en 1890 y posee un alto valor económico. Según los primeros datos suministrados a la prensa, el estudiante de primer año de la Licenciatura en Higiene y Seguridad Industrial de la Universidad del Aconcagua murió de un disparo en la nuca y fue encontrado en el  asiento trasero de su Peugeot 504 verde a las 16.30, en un puesto de control de Gendarmería instalado en el kilómetro 1.060 de la Ruta Nacional 7, cerca de la destilería que YPF. Por el momento el caso continúa rodeado de misterio y fueron secuestradas todas las armas de los gendarmes y de los penitenciarios que pasaron por el control el día de la muerte.

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