Pese a que el caso Aliaga ya tiene un extenso expediente –son 11 cuerpos-, la sensación es que a la investigación le falta mucho. Tal vez no desde el lado de las pruebas, sino discusiones más legales. Pero por debajo de la pesquisa por el asesinato del empresario, la bomba sobre las coimas a jueces parece estar cerca de explotar.

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Pero eso no fue lo único importante del escrito que presentó ante el fiscal federal Fernando Alcaraz donde admitía el homicidio. “Ratifico la denuncia. Mi abogado tiene mis instrucciones”, manifestó Barrera.

¿A qué hizo referencia? El hombre declaró en los primeros días de la investigación, días antes de ser detenido. Su testimonio fue en calidad de testigo y en su relato especuló con varias hipótesis sobre la desaparición de Diego Aliaga. Habló de su relación con personajes del hampa.

Pero también mencionó que su socio ofrecía coimas a jueces federales: “Me da miedo decir esto pero él sacaba presos del federal. Arreglaba con los jueces. Maneja todo en el federal. En la provincia no maneja nada”.

Diego Barrera no ha dado nombres, al menos hasta ahora. Y parece que esa carta es su as de espadas en la lucha para que la causa pase a la Justicia provincial y sea investigada como un asesinato, no como un secuestro extorsivo seguido de muerte.

El viernes pasado se iba a realizar una audiencia en la Cámara Federal de Apelaciones para resolver adónde va a parar el expediente, aunque la cumbre judicial clave finalmente se suspendió por pedido de la Fiscalía Federal y hasta ahora el futuro del caso Aliaga es incierto.

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Diego Aliaga. El caso que investiga su muerte ahora lo tiene la Justicia Provincial.

Diego Aliaga. El caso que investiga su muerte ahora lo tiene la Justicia Provincial.

Caso Aliaga

El 28 de julio pasado, Diego Aliaga salió de su casa ubicada en el barrio Palmares a bordo de una camioneta que le había prestado un vecino. Según los datos que recabaron los pesquisas, el hombre se iba a reunir con su socio Diego Barrera en una propiedad ubicada en Rodeo de la Cruz pero nunca volvió. Al día siguiente, Gonzalo, hermano de Diego Aliaga, recibe un llamado extorsivo en la que le pidieron un millón de dólares como rescate pero los supuestos secuestradores nunca volvieron a llamar.

Con el avance del caso Aliaga las pruebas apuntaron contra Barrera, su pareja Bibiana Sacolle, sus hijos Lucas y Gastón Curi, y un empleado de la familia, Yamil Rosales. Todos están imputados por secuestro extorsivo seguido de muerte agravado por la participación de dos o más personas. Arriesgan prisión perpetua como única pena.