Fabián González Rojas, desde su lugar de detención en la Unidad 9 de La Plata, aseguró que no mató a su sobrina de nueve años, Sheila Ayala.
González Rojas es el principal sospechoso del asesinato bajo la caratula "homicidio doblemente agravado". "No sé por qué me acusaron, no sé por qué estoy en este lugar. Yo no la maté, soy inocente", dijo en una entrevista con el Noticiero de Telefé.
Sobre el día de la desaparición de su sobrina, la búsqueda y la aparición sin vida de Sheila, dijo: "El día del hallazgo llevaron 8 perros de rastrillaje. Todos los que pasaron por mi casa miraron para abajo y no vieron nada. Cómo puede ser que ese mismo día encontraron el cuerpo".
Dijo no entender por qué lo acusaron directamente a él e insinuó que alguien dejó el cuerpo donde apareció. "Me llevaron en un patrullero, me agarraron dos policías, me llevaron a una pieza que estaba a oscuras. Me empezaron a pegar y me dijeron vos sos culpable, fuiste vos".
Dijo que Sheila era como una hija para él y que sintió un dolor muy grande. "Todos me dicen de que hable, piensan que yo estoy encubriendo a una persona. No encubro a nadie. No sé por qué se me acusa, por qué la sociedad me apunta a mí", expresó.
"Me duele (…) Yo no fui, yo soy inocente, no entiendo por qué la gente juzga", cerró.
El hecho
Sheila desapareció el 14 de octubre último al mediodía, cuando fue vista por última vez jugando con amigos en el complejo habitacional Campo Tupasy del barrio Trujui de San Miguel, donde vivía con su padre.
Tras cuatro días de búsqueda y acusaciones cruzadas entre los padres por quién podía tener responsabilidad en la desaparición, la policía bonaerense halló el cadáver de la niña dentro de una bolsa y tapado por un colchón, en un sector donde los vecinos arrojaban basura, entre dos paredones.
El sitio es lindante a la construcción donde vivían Leonela Ayala y González Rojas, en un segundo piso, desde cuyo balcón, a seis metros de altura, se cree que fue arrojada la víctima.
La autopsia confirmó que la causa de muerte fue un estrangulamiento a lazo con una sábana infantil hallada alrededor del cuello del cadáver y que la niña presentaba fracturas postmortem en sus costillas, que se cree fueron producidas en la maniobra de descarte.




