Antes de sentarse frente a un tribunal para ser juzgados, dos hombres sospechados por el crimen de un hombre en un asalto en San Martín en los últimos días recibieron una buena noticia. A ambos les cambiaron la calificación de la imputación e irán a juicio sin arriesgar la prisión perpetua, condena que les podía caber con la acusación inicial.
Atilio Bartoluccio (51) fue asesinado a balazos el viernes 2 de septiembre del año pasado, en la puerta de su casa, en Nueva California, por delincuentes. Los sindicados por el hecho -uno de apellido Quiroga Vega y el otro, Carrión- fueron detenidos horas después del episodio y quedaron imputados por homicidio criminis causa -matar para ocultar otro delito-, que tiene la pena única de prisión perpetua. Sin embargo, recientemente les modificaron la calificación y fueron acusados de homicidio en ocasión de robo, que prevé una condena que va de los 10 a los 25 años de cárcel.
Los sospechosos se vieron beneficiado gracias a que en la investigación no abundan las pruebas en su contra y por una declaración de la hija de la víctima. Los investigadores, liderados por el fiscal Martín Scatareggia, han podido reconstruir que a la vivienda de Bartoluccio llegaron tres hombres en aquella jornada. Uno de ellos golpeó las manos un par de veces para que alguien saliera. Atilio lo atendió y este sujeto le pidió un vaso con agua. Cuando el dueño de casa iba en busca de la bebida, se topó en la galería con dos malvivientes que querían asaltarlo. La víctima se resistió y con el pasador de una puerta comenzó a golpear fuertemente a uno de ellos. El otro ladrón le gritó a su cómplice: "Vamos, vamos" y en ese instante se escuchó un disparo.
La hija y la mujer de Bartoluccio salieron y lo vieron tendido en el piso, con un disparo en el pecho. Minutos después el hombre murió. Las mujeres poco pudieron ver y escuchar, pero a la policía le dieron algunas características que observaron de los malvivientes.
Horas después, efectivos recorrieron la zona del asesinato y aprehendieron a dos jóvenes, quienes tenían características físicas y prendas de vestir similares a las de los atacantes.
Entre los indicios que había para implicarlos, está el hecho de que uno de los perros de la policía que estuvo en la escena del crimen siguió un rastro desde la casa de Atilio hasta el lugar donde detuvieron a estos dos hombres. Además, la huella de un calzado levantada en el hall de la vivienda coincidió con la de la zapatilla de uno de los arrestados.
Otro de los datos que los complicó es que cuando los detuvieron y les preguntaron qué hacían por allí, ninguno supo explicarlo con certeza. Los dos fueron imputados de homicidio criminis causa.
Meses después, el testimonio de la hija de la víctima cambió el panorama. De su relato surgió que los delincuentes eran tres. Bartoluccio le pegó severamente a quien lo baleó, sin embargo, ninguno de los arrestados presentó lesiones. A partir de esto se deduce que el autor material del hecho no fue detenido ni ha sido capturado hasta el momento.
En cuanto a los dos hombres que están imputados, a Quiroga Vega lo perjudica la huella que coincidió con su calzado, mientras que contra Carrión no hay pruebas contundentes y por eso, fue liberado, aunque sigue ligado a la causa.
Policía Científica levantó en las inmediaciones de la propiedad de Bartoluccio una gorra y una colilla de cigarrillo de los cuales pudieron extraer material genético. Estas muestras fueron cotejadas con los sospechosos, pero dieron resultados negativos.
En este contexto, el fiscal decidió cambiarles la calificación a homicidio en ocasión de robo, por lo que en el juicio podrían evitar la perpetua. Sólo restan las últimas medidas de la investigación y la causa será elevada a debate oral y público.



