Por Catherina [email protected]
Un periodista de Diario UNO fue atacado por un vecino que lo hirió y tuvo además que afrontar la burocracia no sólo policial sino también de la Oficina Fiscal Nº9 de Guaymallén, cuyo personal se negó a tomarle la denuncia por estar de paro.
Burocracia full time: la odisea de un periodista para realizar una denuncia
Una verdadera odisea vivió un periodista de este medio quien tras ser atacado con una zapa por un vecino que lo hirió tuvo además que afrontar la burocracia no sólo policial sino también de la Oficina Fiscal Nº9 de Guaymallén, cuyo personal se negó a tomarle la denuncia por estar de paro.
Con esto quedó expuesta su familia, porque en realidad nadie hizo nada. Todo pasó a las 15, cuando Javier Cusimano salía de su casa en Bermejo en su auto, donde llevaba a su hijo. Involuntariamente rozó un cajón de verdura que estaba en la vereda y el verdulero se lo recriminó. Desde dentro de la casa salió un hermano de éste con una zapa e intentó arremeter contra el parabrisas del lado donde estaba sentado el hijo de Cusimano, quien para evitarlo se interpuso y recibió un fuerte golpe en la clavícula. El agredido llamó a la policía –está muy cerca de su casa–, que tardó 40 minutos en llegar pese a que el periodista refirió la urgencia del caso. Al verlo alterado un efectivo desistió de tomarle la exposición y le recomendaron que fuera a la Oficina Fiscal Nº9, cosa que hizo después de pasar por la clínica Santa Rosa, donde fue medicado. Una vez en la oficina judicial le dijeron que estaban de paro y no lo atenderían, pese a su insistencia de que su situación era de peligro porque no sabía qué podía hacerles a él y a su familia el atacante, que ya tuvo problemas con otros vecinos por su irascible carácter. Pese a los fuertes dolores que sufría, Cusimano pidió hablar con la fiscal, quien también le sugirió que volviera el martes con el mismo argumento del paro y que “tenían temas más serios, como un homicidio y un abuso”, por lo cual no lo atenderían salvo que se instalara unas horas afuera y esperara porque tenía que verlo el forense, cosa que recién podía ocurrir el martes. Después se conoció que nunca existieron ni el homicidio ni el abuso a los que se refirió. Cusimano, desencajado, decidió regresar a su casa, sin que el problema de la denuncia tuviera solución.



