Por Catherina [email protected]
Con resignación y dolor viven la situación dos hermanas propietarias de un local de ropa de calle Bandera de los Andes de Guaymallén, que se ha transformado en el blanco de ladrones.
Bronca e impotencia en un negocio en el que robaron 16 veces
Hartazgo. Esto es lo que sienten, sumado al fastidio e impotencia, Marcela y Adriana Sordi, propietarias de un negocio de ropa en la calle Bandera de los Andes al 4300 de Guaymallén, que lamentablemente ostenta el tristemente récord de haber sido robado 16 veces.
El martes pasadas las 12, el outlet que les pertenece ubicado a pocos metros del negocio principal Ignacia Costa fue blanco de dos ladrones: uno menor de edad y el otro sería hijo de un comisario que vive en el barrio COVIP. “Todos saben quiénes son pero nadie hace nada, eso es lo que no comprendemos. Ya no podemos más porque no sabemos cómo defendernos”, contaron.
La mayor preocupación de ambas hermanas fue el riesgo al que estuvo expuesta su empleada. “El chico tenía una navaja y entró con el pretexto de que quería comprarse ropa. Afuera había quedado otro más grande que él y una clienta se percató de que hacia de campana”. El menor entró al negocio, la empleada se dio cuenta de que no tenía el aspecto de comprador y le dijo “no tengo ropa para vos”. Él, por esta respuesta, le dijo: “Esto me gusta y me lo pruebo”. Sacó varias prendas y entró al probador. Como tardaba, la empleada fue a ver qué estaba pasando y entonces vio que se había puesto una sobre la otra para robársela. “Salí de acá chorro de mierda”, le dijo para que se asustara y se fuera. Y el precoz delincuente se fue pero llevándose las cosas. Afuera su cómplice para disimular subió al colectivo pero una de las dueñas alcanzó a decirle al chofer que lo bajara porque era un ladrón. Por toda respuesta este le dijo: “Yo debo seguir con mi recorrido”. El sujeto bajó y con total descaro increpó a la dueña del negocio con la frase ¿tiene algún problema?, mientras fumaba un porro.
La mujer giró sobre sus tacos y fue a atender a su empleada, que estaba pálida del susto. “Podía haberle pasado lo peor si la atacaba con el arma blanca que llevaba”, contó.
Luego contó que no entiende cómo una zona donde hay bancos, negocios, un colegio –asaltan a los niños cuando salen y les roban sus mochilas dejándolos shockeados– no tiene custodia policial. Y lo peor es que los asaltantes no tienen más de 13 años”.
Volviendo sobre la falta de seguridad en la zona manifestó que “los delincuentes que nos robaron las 16 veces, rompiendo siempre la vidriera, no podían hacerlo con tanta impunidad. Nos dijeron que hiciéramos la denuncia pero me pregunto para qué si total no pasa nada, se ríen de nosotros. Fíjese si no es así. El delincuente que robó pasa por el negocio y se burla de la empleada”.
“No sólo nosotros que trabajamos todos los días para ganarnos el pan sino muchos de los trabajadores de toda la zona estamos en riesgo y vemos con desesperación cómo nada cambia”.
Reunión de autoridades La cúpula del Ministerio de Seguridad civil y policial se reunieron el martes con comerciantes de la zona y víctimas de delitos, con quienes trataron específicamente la problemática de la inseguridad. Los comerciantes les expresaron todo su malestar.




