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Preocupa en Alvear la creciente ola de ataques a los móviles policiales cuando recorren barrios retirados del centro. Los agresores utilizan a menores como escudo ante la acción de los efectivos 

Aumenta la agresión a policías

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Gonzalo Villatoro

villatoro.gonzalo@diariouno.net.ar

Los ataques al personal policial mientras realiza las tareas de prevención en zonas retiradas del radio céntrico o cuando acude a una llamada de auxilio de un vecino se acrecentaron en los últimos meses.

Hechos que antes eran catalogados como aisladas o se producían en situaciones de tensión extrema ahora son casi moneda corriente.

Los “antisociales”, como los denomina el comisario Marcelo Calipo, reciben al personal policial con una lluvia de piedras, ladrillos o cualquier elemento contundente que esté a mano, y lo más grave es que “utilizan a niños o menores como escudo”, reveló el titular de la Comisaría 14.

–¿Es común esta situación?

–Hemos tenido complicaciones en algunos barrios o sectores, no es la familia o el vecino común, sino que son algunos antisociales a los que les molesta que el móvil patrulle por el lugar en prevención; estos adolescentes comienzan a arrojarle piedras al móvil cuando entra y provocan la rotura de vidrios, parabrisas, abolladuras en las chapas, que en definitiva es lo de menos, el problema es cuando hay policías heridos. Generalmente los lesionan en los brazos, porque el tórax está protegido con el chaleco, o en la cara cuando estallan los vidrios de la movilidad.

–¿Hay zonas impenetrables?

–Se toman precauciones en forma inmediata para que eso no ocurra, volvemos con más recursos y con armas largas no letales, la escopeta de paintball, con ampollas de gas pimienta o de color para identificar al agresor. En algunos casos hay aprehensiones, en otros no porque se esconden en domicilios. Igualmente lo que se trata de evitar es que esto tenga una continuidad, para que no se conviertan en lugares impenetrables. Más allá de estos episodios no hay lugares impenetrables, eso no se puede permitir y en la jurisdicción no ocurre.

–¿Los esperan para agredirlos?

–Se ha dado, en especial los fines de semana, incluso cuando un vecino ha necesitado una ambulancia se pidió apoyo porque la recibieron a piedrazos. En esos casos primero concurrimos en vehículos particulares para hacer una avanzada y posteriormente actuamos. Pero lo que me molesta mucho es que están esperando que ingrese el personal policial, lo agreden con piedras, ladrillos y gomeras y ponen a sus hijos como escudo protector. Hay familias que usan esta metodología y la policía no va a reprimir con los menores y las madres en la vía pública. Indudablemente no son personas con sentido común.

Alcohol y droga juntos

Para el comisario Marcelo Calipo, el motivo de las agresiones que sufre el personal policial está movido por un rechazo al uniforme de aquellos que han tenido un encontronazo con los efectivos y fueron imputados por algún delito, sumado a, lamentablemente, la ingesta de alcohol y drogas.

Las edades de las personas que están involucradas en este tipo de hechos van desde los 16 hasta los 30 años.

“Puede existir el rechazo al policía, pero en otros casos seguro que hay un cóctel de ingesta de alcohol y drogas, lo que provoca ese recibimiento violento”, indicó.

En general “se da los fines de semana o feriados”, concluyó.

Patrimonio histórico

Las remodelaciones y ampliaciones que efectuaron en el edificio de la Comisaría 14 fueron dentro de las normativas que permitió la Provincia. En setiembre de 2013 la dependencia alvearense cumplirá 112 años y la centenaria estructura es parte del patrimonio histórico de Mendoza, al igual que la Comisaría Séptima de Godoy Cruz y la 13ª de Rivadavia.

“Podemos realizar determinados arreglos pero hay aspectos que no se pueden tocar, entre ellos no podemos cambiar el frente, porque es considerado un edificio histórico”, contó el comisario Marcelo Calipo.

Entre las obras que concluyeron recientemente está la construcción de los baños para el personal. Si bien es algo que debería pasar casi desapercibido, el titular de la 14ª está complacido porque “hace más de 10 años que no había ni agua caliente en el baño, es más, el personal no tenía dónde darse una ducha”, contó.

La remodelación se encaró por el empuje de la cooperadora de la policía, el aporte del Municipio local y la ayuda que bajó desde el Ministerio de Seguridad.

“Vamos de a poco, el próximo proyecto es la construcción de un comedor, hoy los efectivos almuerzan o cenan en una oficina”, dijo el comisario.

La relación que hace el uniformado es simple, “el policía cumple con su deber pero también necesita mínimas condiciones laborales para trabajar bien; es un ser humano como cualquiera”, expresó. 

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