Víctor Hugo volvía de estudiar y lo asaltaron. Le dispararon en el abdomen, pero el proyectil no le dio en el cuerpo porque impactó contra el metal de ese accesorio. Vive en el barrio Lihué y aún está en shock por lo que le pasó.

Así fue como la hebilla de su cinturón detuvo un balazo y le salvó la vida

Por UNO

Un cinturón es un accesorio de indumentaria tanto práctico como estético, pero nunca Víctor Hugo(17) imaginó que también ese ceñidor podría ser determinante para su vida: la hebilla del propio lo

salvó este martes de una muerte segura cuando en medio de un asalto un delincuente le efectuó un

disparo directo al abdomen.

El proyectil quedó incrustado en la chapa del cinturón y el joven sólo sufrió un pequeño

corte en la zona del ombligo, un verdadero milagro.

El chico vive en el barrio Lihué, de Guaymallén, y es estudiante de electricidad. Romina, su

hermana, contó este miércoles a

diariouno.com.ar que el muchacho aún está en estado de shock por lo sucedido y que no

quiere dar detalles de lo que pasó.

Igualmente la joven relató a este portal algunos detalles: que cerca de las 22, Víctor Hugo

llegó desesperado a su casa y al entrar casi se desmaya. Lo habían asaltado.

El chico relató a su familia que al bajarse del colectivo, en calle Pedro Molina y Colón, a

sólo tres cuadras de su casa, cuatro hombres encapuchados (tres por delante y uno por detrás) lo

rodearon y con un arma de fuego en la mano le pidieron sus pertenencias.

Víctor Hugo sólo llevaba un reloj y una mochila con libros y apuntes del colegio. Los

sujetos le arrebataron esos elementos y, no satisfechos con este botín, le exigieron que les

entregara su celular. "Él no usa entonces como no les alcanzó con lo otro, le dispararon y se

fueron", relató Romina.

Sin embargo, la bala había impactado en la hebilla de metal de su cinturón, a pocos

milímetros de su abdomen y la víctima sólo sufrió un raspón.

Su padre, Ramón, lo llevó al Hospital Central, donde los mismos médicos le dijeron que los

milagros existen y que este fue uno. De allí lo trasladaron al Notti, donde lo volvieron a revisar

y luego de terminar las curaciones lo dejaron irse a su casa.

Las primeras recomendaciones de los médicos fueron que hiciera reposo, no sólo por la pequeña

herida donde le quedaron rastros de pólvora, sino por el estado de conmoción y de shock tras la

experiencia vivida.

Diariouno.com.ar se dirigió a la Oficina Fiscal N° 8 en el momento en que Víctor Hugo

declaraba ante el fiscal de turno, en compañía de su padre.

Ramón afirmó que sienten temor porque los asaltantes podrían ser del barrio y si hablan

demasiado podrían sufrir represalias: "Mi hijo quiere seguir la universidad, es un chico estudioso

y de bien.

No se junta con los pibes del barrio. Él no conoce a nadie. Pero hace 25 años que vivimos

allá y tenemos miedo".

Producción Periodística: Soledad Segade y Fabrcio Panella.