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A uno de ellos, de 12 años, le pusieron la punta de un cuchillo en el costado derecho y le pegaron en el rostro para robarle la campera. En el grupo había 8 chicos.

Asaltaron a varios chicos de 9 a 12 años que iban a jugar al fútbol

Catherina Gibilarocgibilaro@diariouno.net.ar

Un grupo de niños, cuyas edades oscilan entre los 9 y los 12 años y que iban a jugar al fútbol en Godoy Cruz, fue asaltado el martes por la tarde. A uno de ellos, a quien le robaron una campera, lo golpearon y le colocaron un cuchillo en el costado derecho.

Los chicos son amigos del barrio Petroleros, de Godoy Cruz, y habitualmente suelen ir, después de la escuela, a una canchita para hacer un “picadito”, no muy lejos de sus viviendas. Sin embargo, como no había llegado Emiliano, quien es el que los entrena, se quedaron fuera de la cancha para esperarlo. Ese momento fue aprovechado por tres adolescentes, que avanzaron por la calle Cipolletti llevando un carrito de un hipermercado de la zona. Uno de ellos se separó de los otros dos y se acercó al grupo de niños que estaban conversando animadamente, mientras se frotaban las manos porque ya empezaba a hacer frío. Eran las 18.50. Debido a que la charla y las risas primaban en el equipo, no se percataron de que se estaba acercando el adolescente, de unos 14 años, quien manteniendo una mano dentro del bolsillo de un buzo se acercó al chico más grande –tiene 12 años– y le colocó el cuchillo en el costado derecho, mientras le decía: “Dame la plata, hijo  de puta”. Como el menor le respondió que no tenía y sin preocuparse de que había otros chicos a su alrededor, el delincuente arremetió contra él dándole puñetazos en el rostro que le hicieron sangrar el labio. Hecho esto, el chico quedó neutralizado por los golpes, lo que el delincuente aprovechó para sacarle la campera que tenía puesta y escapar hacia donde estaba un cómplice, y se fueron corriendo en dirección al Corredor del Oeste. Ayer a la tarde  el grupo de víctimas –a excepción del chico golpeado– se reunió en la casa de uno de ellos, de 9 años, y allí todos repasaron los momentos que les tocaron vivir todavía con un poco de miedo. Casi a coro, todos coincidieron en remarcar el gran susto que experimentaron frente a algo que les era absolutamente desconocido porque nunca habían vivido algo semejante. Por su parte, los padres de uno de los pequeños dijeron: “Es una  vergüenza que ahora tengamos que ir a acompañar a los chicos hasta que llegue el profe cuando la cancha queda a apenas 50 metros. La inseguridad la vivimos a diario, pero esto es el colmo”. Y señalaron: “En esta zona  los asaltos están a la orden del día y hasta tenemos miedo de ir a trabajar pensando que en cualquier momento nos pueden atacar”.

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