Ocurrió en Guaymallén. Cuatro delincuentes sorprendieron a una de las víctimas cuando salía para ir a trabajar. La familia fue torturada, pero cayeron presos.

Amenazaron con electrocutar a una nena de 3 años durante un asalto

Por UNO

Rosana Villegas[email protected]

Más de dos horas de espantosa tortura padeció una familia de Guaymallén que fue asaltada por una banda de cuatro delincuentes a primera hora de la mañana de ayer. Los ladrones cortaron cables y amenazaron con electrocutar a una nena de 3 años si no les daban lo que exigían. El padre de la criatura, que pudo zafar de las ataduras, salió a perseguirlos con un vecino. La policía logró detenerlos tras rodear la manzana de la guarida en que se refugiaron.

“Fueron muy violentos desde el principio. Yo salía a trabajar cerca de las 8 y los vi pasar caminando por la calle. Ahí fue cuando se volvieron y uno vino directo a encañonarme. Me pegaron en la cabeza con el arma y me obligaron a entrar, mientras me preguntaban quién más estaba en la casa. Mi miedo era que le hicieran algo a mi sobrinita de 3 años que dormía con sus padres”, comentó Andrés (31), quien mostró en su rostro la marca de uno de los tantos golpes que recibió de los delicuentes.

Una vez que ingresaron a la casa de calle Achupallas 2000, del barrio Santa Elvira, los ladrones redujeron al padre de Andrés y tres de ellos fueron directo a la habitación donde dormían la hermana del joven, con su esposo, Ricardo, y la pequeña hija de ellos, de 3 años. Al padre de la nena lo despertaron a golpes y así lo sacaron de la cama exigiéndole que les diera el dinero que tuviera guardado.

Sin poder reaccionar ante la sorpresa, Ricardo, un joven de gran porte físico, ni siquiera atinó a defenderse y sólo trató de calmarlos para que no le hicieran daño a la criatura, que se había despertado con los gritos de los asaltantes.

“Ahí uno cortó el cable de un alargue tipo zapatilla, que estaba enchufado, lo peló, y tocando con los dos polos del cable hacia chispas y me decía que la iban a electrocutar si no les dábamos la plata”, recordó el joven padre, a quien se le llenaron los ojos de lágrimas al pensar en lo que podría haber pasado.

La sola posibilidad de que le hicieran algo a la nena alcanzó para que toda la familia se apresurara a entregarles todo el dinero que tenía, que rondaría los $2.500. Al efectivo la banda le sumó una netbook, una Play Station, una cámara fotográfica y los celulares.

Además, a uno de los delincuentes los tentó la moto Zanella 150cc de Andrés, pero pese a que insistió varias veces no logró hacerla arrancar. Eso hizo que regresara a la casa para exigirle al dueño que le indicara cómo hacerlo. “Yo le expliqué cómo hacerla andar, pero como no pudo, volvió una y otra vez, y cada vez venía y me pateaba la cabeza”, revivió el joven, que agradeció la impericia del ladrón que finalmente no pudo llevarse el rodado.

Así, luego de haber pasado más de dos horas en la vivienda. Los delincuentes se dieron por vencidos y se aprestaron a maniatar a todos antes de salir. A esa altura los gritos hicieron llorar a la beba y uno de los ladrones, aparentemente bajo los efectos de alguna droga, se detuvo a cantarle un tema de Piñón Fijo para calmar a la pequeña. Minutos después, los cuatro salieron de la vivienda, llevándose cuanto habían conseguido.

En el acto, Ricardo alcanzó a soltarse y salió a pedir ayuda a un vecino para perseguirlos. Ese dispuesto colaborador puso su camioneta y en pocos minutos, ambos estaban tras los pasos de los asaltantes, que se habían refugiado en una casa distante pocas cuadras de la vivienda atacada. Mientras los perseguían, Ricardo dio aviso a la policía que en poco tiempo rodeó la manzana en que se refugió la banda.

Al verse rodeados, los ladrones intentaron fugarse por los techos, pero terminaron atrapados por los más de 40 policías que se reunieron en el lugar. A ellos se les secuestró un arma calibre 22 y todo lo robado.