Consternación y humillación son las primeras impresiones ante el relato de cualquier mujer que sufrió una violación. San Rafael no está ajeno a este tipo de casos, que no escapan a ningún estrato social. Muchos de estos hechos no se conocen o no trascienden por la propia vergüenza y el escarnio que supone hacer pública tal situación.
Justamente esto es algo con lo que busca terminar una de las víctimas de una serie de casos que vienen sucediendo en los últimos tiempos en el departamento y en un sector identificado de la ciudad.
El pasado 3 de marzo una mujer que vive sola con su pequeña hija fue atacada por un hombre que la sometió sexualmente.
Lo que en primera instancia tenía las características de un ataque a la propiedad privada, pasó a ser una traumática experiencia.
Esta mujer, que por las razones referidas no revela su identidad, vive con su hija en una vivienda alquilada en el barrio Musson.
Allí cerca de las 2 de la mañana escuchó ruidos en el techo de su vivienda y alertada por esa circunstancia decidió levantarse y encender algunas luces para espantar al posible intruso.
Pero cuando la mujer quiso reaccionar el intruso ya había ingresado a su vivienda. El delincuente con un cuchillo en la mano comenzó a exigirle dinero, un pedido que la víctima cumplió entregándole una cifra cercana los 200 pesos. Mientras tanto sobre el techo se escuchaban más ruidos
Después el agresor le exigió la entrega de una computadora portátil, un objeto que la mujer se negó a entregar.
Ante esta situación, el delincuente ofuscado tomó su cuchillo y le rasgó las vestiduras. Luego , según la mujer, “la sometió sexualmente”.
Unos días más tarde la víctima se enteró de que “en el barrio habían sucedido otros hechos similares”. Según ella “otras mujeres que viven solas fueron abusadas”.
Y agregó que “estos hechos ocurrieron entre las calles Cabildo, Diez Martín y Necochea”. Todas estas mujeres que fueron atacadas tienen un factor en común, viven solas.
Según algunos trascendidos y versiones “el violador ya ha atacado en varias oportunidades sin robar nada del interior de las viviendas a las que ingresó”.
Las víctimas serían cuatro mujeres, dos de 60 y 70 años, otra menor edad y una adolescente que viviría con su abuela y no realizó la denuncia correspondiente.
En la investigación de los hechos está trabajando el Segundo Juzgado de Instrucción, que cuenta con la colaboración de personal de la Unidad Investigativa.
