El preso que fue tatuado en la frente con la leyenda "Soy fiel a la Yaqui", fue torturado y golpeado durante 7 horas por 10 internos. Esto llamó mucho la atención del defensor quien sospecha de connivencia del personal penitenciario."Es difícil creer que fue torturado durante 7 horas y que ningún penitenciario se haya dado cuenta de esta situación", expresó Ignacio Segura, abogado defensor del interno Gustavo Ariel Marín, de 22 años."Fue agredido por entre 9 o 10 personas en una celda, las cuales les realizaron heridas cortantes, lo quemaron y lo tatuaron. Está bastante mal, tiene secuelas físicas y psicológicas muy severas", detalló Segura.El letrado expuso: "Acá el Estado falla en la omisión de cuidados y en el deber de funcionario público de cumplir fehacientemente sus obligaciones, sumado a la gran problemática carcelaria que atraviesa la provincia, porque no podemos escapar a la realidad que las cárceles están colapsadas. Estamos hablando de cárceles donde duermen en una misma celda hasta 15 personas. En Boulogne Sur Mer la gente duerme en los pasillos. De eso el gobernador tiene que estar al tanto".Segura indicó que presentará un habeas corpus "por el agravamiento de las condiciones de detención de mi defendido y también me voy a presentar como querellante particular en la compulsa que se arme en base a la omisión de los deberes de funcionario público de los cuales es posible que esté involucrado todo el personal actuante de la penitenciaría Almafuerte".Además sostuvo: "Civilmente se puede demandar al Estado, porque acá el daño físico y moral es muy grande. Estuve con la madre de él, una mujer que está destruida porque tiene un hijo que no reconoce" por las heridas que sufrió.Preocupación de la Justicia de Ejecución penalEl juez Sebastián Sarmiento aseguró que este tipo de ataque no se observó en los últimos años y que realmente llama la atención por la gravedad, por la forma y por lo simbólico del ataque. "Un sujeto que fue sometido a tamaña agresión seguramente gritó, se quejó, habiendo cámaras y personal, nadie se dio cuenta que pasó esto"."Hay que analizar por qué suceden estas cosas. Tiene que ver con la falta de previsión, de control de algunos temas. No puede suceder que un interno que apenas entra a un penal lo ataquen de esta manera", aseveró Sarmiento.El procedimiento habitual cuando un reo es cambiado de penal es evaluar previamente dónde será alojado debido a que todo su contexto cambiará, para esto es necesario que el Servicio Penitenciario debe trabajar con información de los grupos antagónicos para evitar conflictos, explicó el magistrado.Agregó: "Muchas veces es desconocido por el personal penitenciario los problemas entre internos, pero esto de sectorizar al preso permite que se pueda evaluar quienes viven allí y no largarlo a un pabellón para ver si sobrevive. Hoy se violenta cualquier procedimiento preventivo a los efectos que sea la ley de la selva. Es muy grave porque no se sabe cómo termina esto, es una agresión que luego lamentablemente va a tener una contraagresión".Sarmiento dijo que estos tatuajes que le hicieron al interno de 22 años "claramente es un mensaje hacia otro grupo rival, es de mucha complejidad tratar de borrarle esas marcas. Ordenamos una interconsulta con dermatólogos, pero sabemos que eso no es sencillo. Es una marca, un estigma que va a tener mientras esté detenido y cuando salga en libertad".El juez de Ejecución Penal consideró: "Esto va a terminar similar a las cárceles de Brasil. Si sigue así el crecimiento de este tipo de agresiones no se sabe dónde va a terminar".El hechoEl interno, condenado a 5 años por un robo agravado, pasó 2 años y 7 meses preso en el sector de jóvenes adultos del penal de San Felipe, y el lunes pasado lo trasladaron a la cárcel de Cacheuta, Almafuerte, para cumplir el resto de su sentencia.El martes ingresó en el ala 3 del Módulo 3 de Almafuerte, donde duró pocos minutos hasta que comenzaron a atacarlo.Lo golpearon, lo quemaron y le tatuaron la cara, el cuello y el pecho con un aparato casero, y con un mecanismo muy doloroso. "Soy fiel a la Yaqui", dice en su frente en referencia a que habría sido uno de los soldaditos de la mujer condenado por ser una líder narco en Godoy Cruz. "López", dice en su cuello con una letra gruesa, quien sería un hombre a quien asesinó en libertad, pero se encontró con su primo en ese módulo, quien lideró la venganza.
Así lo aseguró el defensor del joven de 22 años que fue brutalmente atacado en el penal de Cacheuta, Almafuerte. Investigan omisión de cuidados e incumplimiento de deber de funcionario público.




