Dos gendarmes en la mira

A 5 años de la muerte de Andrés García Campoy, la causa sigue "cajoneada"

Andrés García Campoy tenía 20 años cuando murió de un disparo en la cabeza, en Luján, cerca de la Destilería. Dos gendarmes quedaron en la mira como posibles autores del crimen, pero la causa está trabada. A 5 años de su muerte, la madre del joven no deja de pedir justicia y quiere entender por qué lo mataron.

Mónica Campoy dijo a Diario UNO: “Este 13 de junio se cumplen 5 años de la muerte de Andrés y el juez Walter Bento sigue sin contestar y tiene la causa cajoneada. Estamos pidiendo justicia y están dadas las condiciones para hacer un juicio oral y público, pero mientras la tenga el juez Bento esto no va a salir nunca”.

Si bien la causa está caratulada como averiguación de homicidio agravado por ser cometido por miembros de las fuerzas de seguridad, los dos gendarmes involucrados en el hecho están libres, uno de ellos en Campo de Mayo y el otro en Jesús María.

“Te matan un hijo, pero todavía no sé el motivo y por qué lo mataron. Andrés era un estudiante, un chico común y corriente, que iba en el auto con todos los papeles al día. Yo no entiendo por qué le pusieron un tiro, todavía no lo entiendo. Y nunca lo voy a resolver si estos dos gendarmes no están en un juicio para que me expliquen cómo y por qué”, expresó Mónica.

Son 5 largos años para la familia de Andrés: “Esto es vivir un infierno porque yo tengo que estar saliendo a pedir justicia por mi hijo”, sostuvo la madre de la víctima.

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Mónica aseguró: “El caso de Andrés es de gatillo fácil. Nadie puede creer que en un Peugeot con una carabina vieja que no funcionaba, el chico se haya pegado un tiro adentro. Andrés tiene el tiro en la parte parietal derecha, casi occipital, es decir que el tiro fue hecho desde atrás”.

“La autopsia postmuerte de la psicóloga que ellos mismos pusieron dice que Andrés nunca se pudo haber suicidado”, agregó la mujer y sostuvo que especialistas en armas “dicen que es imposible suicidarse con ese arma, porque es alta y hay que agarrarla con las dos manos. Dicen que es imposible, más donde tiene el tiro mi hijo”.

El arma era una carabina de 1.890 que no funcionaba y que Andrés quería vender: “La tiene secuestrada el juez y espero que algún día me la devuelva”.

“Mientras la causa la tenga la mano del juez Walter Bento esto nunca va a llegar a término. Ellos lo quieren ocultar porque es evidente que los gendarmes lo mataron y quieren salvarlos”, y agregó: “Yo no digo que toda la Gendarmería sea mala, pero ahí adentro por lo menos hay dos gendarmes que son asesinos, que le apagaron la luz a mi hijo de 20 años, que era un chico bueno”.

El hecho

Andrés García Campoy salió de su casa de Capital cerca de las 15.30 del 13 de junio de 2014 y se fue en su auto hacia Luján debido a que había recibido un llamado de alguien que quería ver y comprar la carabina cerca de la Destilería.

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“Fue parado por los dos gendarmes Maximiliano Alfonso Cruz y Corazón de Jesús Velázquez. No sé cómo porque Andrés llevaba todo, aparece muerto en el auto. No sé cómo aparece con un tiro por detrás”, indicó la madre del joven.

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“El auto no tenía sangre, solo había marcas de arrastre. O sea que al nene lo mataron abajo del auto, lo arrastraron y lo pusieron en el auto”, agregó la mujer.

La primera versión que quisieron instalar fue que se había suicidado de un disparo en la cabeza con la carabina, pero especialistas indicaron que sería imposible dispararse de esa manera con ese arma.

Además, varios peritajes indicaron que no tenía una personalidad suicida. Incluso, recodó su madre “el día anterior había pagado la cuota de la facultad”, otro indicio que ayuda a entender que no tenía intenciones de quitarse la vida.

Cómo era Andrés

“Era un ángel terrenal, era un ser tan bueno, tan solidario, un chico estudiante, que nunca traía problemas, pero así le apagaron la vida”, dijo Mónica.

“Andrés no era un chico depresivo para nada, era un chico feliz y los gendarmes que lo tenían que proteger le dieron un tiro, y yo quiero saber por qué”, sostuvo la mujer.

El joven de 20 años estudiaba Licenciatura en Higiene y seguridad industrial, en la Universidad de Aconcagua: “Fueron a declarar los profesores, tenía buenas notas y hoy Andrés ya se tendría que haber recibido”.

La madre aseguró: “Matan a un chico bueno y una es la que sufre, una es la víctima y vienen y te interrogan, pero la otra parte está libre”.

Avance de la causa

El abogado Ramiro Villalba indicó que los gendarmes fueron indagados, pero con falta de mérito, por lo tanto el juez Bento considera que no hay pruebas para procesarlos.

“Nosotros planteamos que sí hay pruebas y pedimos el procesamiento. Eso está pendiente de resolución”, explicó Villalba y agregó: “Mientras, se produjeron pruebas de carácter científico como peritajes y otros aportes que hicimos nosotros con una perito criminalística. Actualmente nos están ayudando desde el Programa Nacional de Lucha contra la Impunidad, que pertenece al Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, y también la ONG Correpi”.

“Tenemos serios indicios de que no fue un suicidio y sino un homicidio, tomando como punto de partida la pericia psicológica psiquiátrica post mortem que se le realizó y que arrojó como resultado que no tenía el perfil de suicida”, agregó el abogado.