País Domingo, 2 de diciembre de 2018

River y Boca: enemigos íntimos

Una relación sobreactuada por la consagración de River se rompió. Lejos de protagonizar la Guerra Fría del ajedrez que paralizó al mundo en el '72, lograron que el fútbol asqueara.

En 1972, el estadounidense Robert Bobby Fischer (29) y el soviético Boris Spassky (35) demostraron que el mundo podía detenerse para observar un tablero de ajedrez y analizar movimientos y estrategias ejecutados por uno y otro con piezas blancas y negras. Todo eso, en paz.

Hoy, lejos de aquella lejana Reikiavik y mucho más lejos de protagonizar una batalla que pueda considerarse épica, los presidentes de River y Boca libran una especie de Guerra Fría para quedarse con la Copa Libertadores de América.

Fischer y Spassky hicieron todo lo posible por vencerse desde que comenzaron los preparativos del llamado Match del Siglo, definitorio del Campeonato Mundial de Ajedrez. No solo utilizaron peones y alfiles a por el rey enemigo, sino además, gestos imperceptibles, pero también ampulosos, alguna que otra chicana, miradas, silencios, embestidas y repliegues.

Pero cuando Bobby -a esa altura consagrado el "niño terrible" del juego-ciencia- derrotó al ruso, ambos se dieron la mano en son de paz y respeto. Y esa imagen se replicó a nivel mundial, como una declaración del final de la verdadera Guerra Fría entre capitalistas y comunistas, al menos, desde lo intelectual.

En Argentina, durante esta semana, como colgados del alambrado de una cancha de fútbol, Rodolfo D'Onofrio y Daniel Angelici demostraron todo lo contrario: que el fútbol y su entorno pueden asquear a un país en unas pocas horas y que cualquier frase que digan es menos creíble que una rebaja de precios por cierre de temporada.

Porque se provocaron a destajo. Porque son enemigos íntimos, más allá de salir juntos en fotos de ocasión, como en marzo aquí, en Mendoza, en las tribunas del Malvinas Argentinas, antes y durante el partido de la Supercopa.

Porque se valieron y se valen, D'Onofrio y Angelici -cada uno a su turno- de abogados, de recursos técnicos, certificados médicos, testimonios, videos y jurisprudencia, y hasta de algunos sectores de la prensa para obtener un trofeo que poco parece importale al resto del planeta fútbol.

Bajo la lupa

D'Onofrio tiene 71 años y Angelici cumplió 54 el 3 de mayo.

El riverplatense es licenciado en Economía, egresado de la Universidad de Buenos Aires, y El Tano -o El Rayo- es abogado.

El primero tiene gran experiencia en la administración de seguros -fue presidente de La Caja ART SA- y es propietario de locales gastronómicos: Dashi, inauguradoen abril último es una de las atracciones de Palermo Hollywood y por sus mesas pasan desde Marcelo Tinelli hasta modelos top y empresarios de diversos rubros.

El titular boquense es empresario en el rubro de los juegos de azar (bingos, caballos, etc.).

Tres hijos tiene D'Onofrio y empata con Angelici en este ítem.

Golf, tenis y rugby son las preferencias del millonario. Al Tano se lo ha visto jugando uno que otro "picadito" de fin de semana.

El filón político

En su juventud, el titular de River fue militante de la Juventud Unida Católica. Se confesaba con el cura Carlos Mugica, "él representaba la verdad", evocó una vez para el desaparecido El Gráfico Diario, y colaboraba con la Villa 31.

Se codeó con los fundadores de Montoneros en sus años de alumno del Colegio Nacional de Buenos Aires y supo compartir largos viajes en tren con Fernando Abal Medina, Carlos Ramus y Mario Firmenich. "Jamás pensé que fueran responsables del asesinato de Aramburu. Creí que se lo habían tirado", reveló en una de las tantas entrevistas periodísticas cuando se postuló para ser presidente del Millonario. Tenía 12 años cuando por primera vez escuchó hablar de Karl Marx.

El ADN de Angelici es más cercano en el tiempo. Es radical, alfonsinista de los '80 y cercano a Coti Nosiglia. Se acercó a Mauricio Macri en 2004 y desde entonces son uno solo. Angelici fue tesorero de Boca Juniors hasta que se abrió camino propio en el mundo del fútbol (ver aparte).

Su sombra es Elisa Carrió, quien desde hace años lo acusa, pública y privadamente, de ser multioperador del poder en la Justicia porteña y en la Justicia Federal, a tal punto de haber diseñado una salida elegante para el juez Norberto Oyarbide. Fue vicepresidente del Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires.

Los periodistas Tato Young, Julián Maradeo e Ignacio Damiani hablan largo y tendido de Angelici en modo operador político-judicial en sus obras El libro negro de la Justicia y El Tano. Quién es Daniel Angelici. El primero da cuenta de que muchas decisiones se toman y se firman en el palco presidencial de la Bombonera, mientras los jugadores patean la pelotita de aquí para allá, La 12 canta y el público sufre.

Constructor de poder, armador de redes de poder, estratega, alfil macrista. Cualquiera de estas frases podría utilizarse como sinónimos de Angelici, lejos de aquel Daniel que manejaba un Renault 12 regalado por Remo, su padre inmigrante que lo vio nacer bajo el signo de Tauro.

Horas agitadas

El fallo de la Conmebol y la decisión de que la Libertadores se defina el 9 de diciembre en la cancha del Real Madrid repuso este jueves a D'Onofrio y Angelici en la vidriera pública, aunque ya venían de ser sometidos a fuertes interpelaciones puertas adentro de River y Boca.

Jugadores y dirigentes les exigían que no abandonaran sus posturas iniciales de "definirlo en la cancha" y "no jugar ningún partido" que proclamaban a los cuatro vientos cada uno desde su tribuna.

Sin embargo, horas antes de la resolución de la Conmebol fue el propio Angelici quien acudió al entrenamiento matutino y habló con el DT Guillermo Barros Schelotto y los jugadores. "Vayamos pensando en jugar...", se le escuchó decir y fue suficiente para que desde el verde césped le contestaran con ceños fruncidos y rostros desencajados.

El jueves a última hora, cuando los programas deportivos arriesgaban numerosas teorías y rutas comerciales para viajar a Madrid para mirar la Superfinal, ambos directivos reaparecieron pero no físicamente, delante de los micrófonos, no como lo habían hecho durante la semana, sino en un modo más pacífico: vía comunicado.

Y el planeta fútbol, sin indicios de recuperarse del trago amargo del fin de semana pasado en el Monumental, supo que D'Onofrio y Angelici por fin coincidían en algo: en protestar la decisión de Conmebol.

El primero por la pérdida de la localía que significaría jugar en Madrid y no en el Monumental, tomando como referencia que el estadio no estará suspendido hasta 2019. De hecho ayer, la entidad de Núñez sacó un comunicado donde ratifica su rechazo a jugar en España porque "desnaturaliza a la competencia, perjudica a los socios que tenían las entradas y afecta la igualdad de condiciones deportivas para el local".

Y el Tano, contra la decisión de que el partido se juegue, a pesar de que en 2015 la Conmebol le dio por ganado a River el medio partido jugado contra Boca por el gas pimienta.

"Perdón, Bilardo", decía en 1986 una bandera de desagravio al DT de la Selección. En sintonía, hoy alguien debería alzar otra pancarta de alcance histórico y global: "Perdón, Bobby Fischer. Perdón, Spassky. ¡Ah! Y perdón, fútbol".

Más noticias