Cuando ingresó al comité directivo del Consejo de la Magistratura, el abogado filorradical Miguel Piedecasas tenía un objetivo muy claro: quería modernizar y agilizar los procesos para la elección de los jueces. Esto porque, según explicó, la gestión anterior sólo presentó 45 ternas para ocupar los cargos de magistrados federales. Mientras, las vacantes son más de 200 en todo el país. Esto viene complicando ampliamente el accionar de la Justicia federal en todo el país. En Mendoza son más de 7.000 las causas acumuladas por los años en los que no se ocuparon los lugares de los ex camaristas condenados en juicios de lesa humanidad. Esta semana, Piedacasas, que hoy ocupa la vicepresidencia del consejo, llegó a Mendoza para la asunción de los cinco nuevos titulares de las cámaras federales y el Colegio de Abogados de Mendoza tuvo la oportunidad de distinguirlo por su colaboración en el proceso que permitió concretar la asunción de los nuevos magistrados.-¿Cuáles son los cambios que su gestión ha propuesto para mejorar la designación de los jueces?-Hay que modificar la composición del Consejo de la Magistratura, dando más participación a los jueces, abogados y académicos, para lograr un verdadero equilibrio, el que propone la Constitución en el artículo 114. Es algo importantísimo, y se está trabajando en diversos proyectos de ley, en el ámbito del Ejecutivo y el Legislativo. Nosotros, desde el Consejo de la Magistratura, también estamos elaborando una iniciativa con esta finalidad -¿Qué objetivo persiguen con estos proyectos?-Lo que queremos, fundamentalmente, es mayor participación de abogados, académicos y jueces. Una verdadera representación federal, igualitaria. Para que el órgano sea plural, que proponga de acuerdo con los intereses del interior del país, de todas las provincias.-¿Tiene que ver con que los jueces sean independientes del poder político de turno?-El Consejo de la Magistratura debe lograr representar el equilibrio que el constituyente quiso. Antes era un sistema de designación puramente político. Se elegía una persona determinada, el Poder Ejecutivo la enviaba al Senado, le prestaban el acuerdo y listo. La finalidad de quienes reformaron la Constitución en 1994 fue apostar a la selección por idoneidad, y dársela a un organismo extra poder, que es el Consejo de la Magistratura. Entonces, tenemos que conseguir un equilibrio de representación en todos los estamentos: no puede haber un predominio político sobre los estamentos no políticos. Por esto se lo quiso sacar de un ámbito politizado y entregar, en gran parte, a la sociedad civil: jueces, abogados y académicos.-¿Cómo piensan lograrlo? -Dándole un contenido adecuado al equilibrio que la Constitución propuso en la reforma del '94.-¿Qué habría que cambiar en cuanto al accionar de la Justicia?- Creemos que hay que apostar a la modernización de los procesos. Nosotros queremos incorporar al consejo elementos de modernización, de gestión, de innovación tecnológica, y también todo lo concerniente a auditorías, el llamado control de gestión o sistemas de autoevaluación del Poder Judicial. -¿Cuáles serían los beneficios que estos cambios traerían aparejados? -Lo que se conseguiría es tener un diseño de políticas judiciales sobre bases de datos ciertos y objetivos.-¿Falta presupuesto para llevarlos adelante?-El mayor reclamo de justicia de la sociedad concluye en que necesitamos dotar al sistema de mayor estructura e infraestructura: recursos humanos, edilicios y tecnológicos. Pero también tenemos un desafío: eliminar la burocratización y optimizar los recursos. Ese es el verdadero desafío: ir en paralelo, reclamar más fondos, pero también optimizar los recursos. Una cosa es el reclamo presupuestario que es correcto, pero también es importante demostrar que nosotros podemos modernizar y dotar a la Justicia de tecnología.-¿Podría mencionar algún ejemplo acerca de estas consignas?-El expediente digital, que remplaza en tiempo y en estructura burocrática a todo un sistema antiguo. Obtenés el resultado que la sociedad está reclamando, además de prescindir del uso de papel. Es un fenómeno que debe replicarse en todos los ámbitos del Poder Judicial.-¿Se está implementando?-Ya lo estamos haciendo y lo llevaremos al ámbito tributario y civil. La oralidad, la modernización, la despapelización es la tendencia a la que tiene que ir acercándose la Justicia. Debe sostenerse sobre estos parámetros y no sobre pilares antiguos.-Usted ha dicho oportunamente que la Justicia argentina no está preparada para resolver casos complejos, ¿por qué sucede esto?-El caso complejo en Argentina tiene dos problemas: primero tenemos un Código Procesal viejo, el que está vigente, que no se corresponde con el fenómeno criminal actual. Hoy tenemos que pasar a un sistema acusatorio, donde la investigación esté a cargo de los fiscales, y el juzgamiento a cargo de los jueces. Ese Código Procesal todavía no está vigente. Para enfrentar el caso complejo esa sería la reforma normativa que tendríamos que encarar. Además, hay que agregarle otro aspecto: la necesidad de un conjunto de leyes como la extinción de dominio, responsabilidad penal de las personas jurídicas, los bienes incautados al narcotráfico, o derivados de la corrupción.-¿Qué opina sobre la forma en que la Justicia investiga?-Nosotros no tenemos policía judicial. Faltan recursos humanos capacitados, y faltan instrumentos técnicos e insumos tecnológicos. De lo contrario, vamos detrás del fenómeno criminal.-¿Cree que la solución sería la policía judicial?-Es un desafío importante, porque si nosotros le reclamamos al Poder Judicial que investigue de otra manera, tenemos que dotarlo de los recursos. De lo contrario, es un reclamo que carece de sustento. Hay que darle nuevas normas, pero sostenerlas con mayores recursos.-¿Piensa que la Justicia argentina va en pos de eso?-Sí, estoy convencido de esto. Nosotros buscamos postular jueces con este perfil. Estamos observando en materia penal, los que pasan por el Consejo de la Magistratura, son jueces con una concepción moderna. Hay una gran renovación en la Justicia.-¿Cuál es el principal desafío que tiene hoy el Consejo de la Magistratura?-Tenemos que lograr cumplir con la deuda que tenemos con la sociedad, de cubrir las más de 200 vacantes de la Justicia federal en todo el país. Esto va a producir un efecto multiplicador en el funcionamiento judicial de todo el país.-¿En cuánto tiempo estima que lo podrían cumplir?-Venimos tomando un buen ritmo. En el consejo anterior, es decir los cuatro años anteriores a nosotros, sólo se aprobaron 45 ternas. Nosotros ya estamos en 105 ternas. Y si todo va bien, entre octubre, noviembre y diciembre vamos a superar las 150 ternas. Todavía nos queda un año de gestión. Mi objetivo es llegar a cubrir, en los 4 años, 200 ternas. Con esta cifra cada cuatro años el consejo funcionaría adecuadamente. Si hacemos un esfuerzo, podemos recuperar el tiempo perdido. Creo que lo vamos a lograr.



