El dato oficial del segundo semestre de 2016 indicaba que había 30,3 por ciento de pobreza. Siempre proyectado a la población urbana, se estimaba que eran 12,1 millones de personas. En tanto, en la indigencia estaban 6,1 por ciento de la población, o sea, 2,4 millones de personas. Esto quiere decir que un año después hay 1,7 millones menos de pobres (si se toma también al campo, hay 1,9 millones menos) y 500.000 menos de indigentes en el país.
El número de pobreza oficial se calcula haciendo con el cruce del avance de los precios de algunas canastas de productos y servicios (Alimentaria y Básica), y los ingresos. Los salarios crecieron un 27,5 por ciento en 2017, tres puntos por encima de la inflación (24,8 por ciento).
Sin embargo, la canasta básica -con la que se calcula la línea de pobreza- subió el año pasado 26,8 por ciento, por encima de la inflación. Pero, para el propio Indec, los ingresos de los trabajadores informales -que no reciben una jubilación- estuvieron el año pasado por encima de esta variación: subieron, según el Indec, un 31,5 por ciento, publicó La Nación.
Por otro lado, según los expertos que siguen el mercado laboral, la mayor creación de empleo el año pasado estuvo en el sector no registrado.


