País Jueves, 5 de abril de 2018

El premio Formentor se anunciará el próximo lunes

En la Biblioteca Nacional. Este reconocimiento fue creado en 1961, y ganado por Jorge Luis Borges y por Samuel Beckett. La entrega 2018 de esta distinción será en Buenos Aires.

La vocación cosmopolita del Premio Formentor emprendió en esta 18ª edición un viaje simbólico y al mismo tiempo geográfico hacia la Argentina, donde un jurado internacional debatirá y anunciará, el lunes 9 de abril a las 12, en la Biblioteca Nacional, qué obra literaria de excelencia ganará este año.

Esta es la primera vez en toda su historia en que este emblemático premio -compartido en 1961, año de su creación, por Jorge Luis Borges y Samuel Beckett- se debate en la Argentina, y lo hace de la mano de cinco jurados, entre quienes se encuentran su presidente, Basilio Baltasar, y el director de la Biblioteca Nacional, Alberto Manguel.

Que Manguel haya ganado el Formentor en 2017, que en el 2015 fuera Ricardo Piglia el autor elegido y que, en una línea histórica descendiente, haya sido el poeta y millonario argentino Adán Diehl quien en 1920 sembró el germen del proyecto, al construir el hotel homónimo en Mallorca donde hoy se entrega el premio, "forma parte de la decisión" de recalar este año por estas latitudes, reconoce a la gencia Télam Baltasar.

La otra cuestión, asegura el editor y periodista español, es que la Argentina fue la tierra prometida de las editoriales libres, cultas y creativas: "Los de mi generación leímos los clásicos contemporáneos en las colecciones selladas en Buenos Aires, aquí residía nuestro imaginario literario: Borges, Cortázar, Bioy Casares, Sabato. Buenos Aires constituye un patrimonio cultural de primer orden y es un lugar muy apropiado para iniciar el recorrido nómada del Formentor", sostiene el también titular de la Fundación Santillana Cultura.

Para Manguel, en tanto, el valor de nuestro país en el ámbito de la promoción cultural y literaria está en que "la lectura (sobre todo después de la dictadura militar) simboliza la libertad ciudadana".

"En pocos lugares del mundo -asevera- la lectura tiene tanta importancia simbólica para la sociedad, a pesar del alto porcentaje de analfabetismo y la poca eficacia del sistema educativo en la creación de nuevos lectores. Tenemos grandes escritores pero por sobre todo tenemos muy buenos lectores".

La historia del Premio Formentor se divide en dos periodos bien diferenciados, separados por una interrupción de 43 años. La primera etapa se extendió de 1961 a 1967, impulsado por editores europeos icónicos como Carlos Barral y Antoine Gallimard (se entregaba en dos categorías que podían quedar vacantes, Internacional y Formentor, y recayó sobre 12 autores); y en 2011 fue retomado en una única categoría, con motivo del 50 aniversario de su creación, bajo el mecenazgo de las familias Barceló y Buadas.

En esos 57 años recorridos hasta el presente, el premio fue otorgado a 16 varones y tres mujeres. Nathalie Sarraute, Dacia Maraini y Gisela Elsner fueron las únicas ganadoras de la primera etapa, y desde 2011 ninguna mujer fue seleccionada.

Sin embargo Baltasar asevera que "el jurado no padece prejuicios de ningún tipo" y aclara que, en el marco del Premio Formentor, "se obliga a galardonar el conjunto de una trayectoria creativa y de una obra literaria reconocida por su alta calidad".

"El veredicto de altas exigencias estéticas responde a lecturas severas y penetrantes que prescinde de cualquier otra consideración. Hombres y mujeres son considerados siempre como autores y autoras en rango de perfecta igualdad", subraya el ex director editorial del sello Seix Barral.

Para Manguel, en tanto, "la desigualdad de género es evidente en todos los campos y en el mundo entero, no solo en el campo literario y no solo en la Argentina. Ya a principios del siglo veinte Virginia Woolf aseguró que si Shakespeare hubiese tenido una hermana escritora tan genial como él, probablemente no hubiese logrado hacer su obra literaria por prejuicios puramente sociales".

A su entender, "en nuestro país, Victoria Ocampo o Alejandra Pizarnik hubiesen merecido el Formentor. Pero es evidente también que quien gane el premio hoy debe merecerlo por la calidad de su obra, no por su sexo, color de piel o condición social".

En ese marco, el jurado -que se completa con el filólogo y ornitólogo Francisco Ferrer Lerín y el escritor Andrés Ibañez, ambos españoles, y con la traductora francomarroquí Aline Schulman- debatirá el 7 y 8 de abril, en la porteña Casa Victoria Ocampo, sobre los méritos de los candidatos y las obras mejor consideradas.

"Aceptamos enseguida la cordial invitación de Carolina Biquard, titular del Fondo Nacional de las Artes que funciona en la Casa Victoria Ocampo, celebrando las resonancias indudables que pueden rastrearse entre su ilustre personalidad, la revista Sur y el programa estético y cultural de nuestro Premio Formentor", explica Baltasar.

Esa casa "simboliza el prestigio internacional de las artes", agrega Manguel y, en esta línea, destaca el papel de la Biblioteca Nacional, donde el 9 de abril se anunciará al ganador del premio dotado con 50.000 euros, porque "simboliza la identidad argentina en el mundo".

El jurado "busca obras que pertenezcan a la genealogía de la alta cultura, obras de suma excelencia, inteligencia y delicadeza, alejadas del consumo, la moda y el entretenimiento, obras de ambición estética y literaria y con vocación de ser los clásicos de su tiempo", detalla Baltasar.

En las deliberaciones, "siempre confidenciales", cada miembro del jurado (que cambia cada año) presenta a sus candidatos predilectos: "Se trata de un reconocimiento a la calidad de la obra elegida, no un castigo a los finalistas que, en este premio, no existen", puntualiza el editor.

Ocurre que al momento de la creación del Formentor, "los editores pretendían publicar cada uno en su propia casa a los autores premiados, pero eran otros tiempos, era un modelo que se agotó al internacionalizarse el mercado de derechos", señala el español.

Actualmente, repasa Baltasar, "el premio se concede al conjunto de una obra literaria que haya sido publicada en muchos países, no a un libro en particular", y esa obra surge de la discusión de un jurado que integra "una larga lista de intelectuales seleccionados por su buen criterio e independencia, sensibilidad y compromiso. Hombres y mujeres de letras (lectores, críticos, profesores, editores y autores) que comparten la filosofía del premio".

Se trata, además, "del único premio literario en que cada miembro del jurado argumenta las razones que le llevan a sustentar los valores del autor premiado".

Los ganadores de este galardón fueron, además de los ya mencionados, Uwe Johnson, Carlo Emilio Gadda, Saul Bellow, Witold Gombrowicz, Juan García Hortelano, Jorge Semprún, Stephen Schneck, Carlos Fuentes, Juan Goytisolo, Javier Marías, Enrique Vila-Matas y Roberto Calasso.