Godoy Cruz está entre los mejores cuatro clubes de las últimas dos temporadas. Explotó de la mano de Dabove pero atrás también hay buenas campañas de otros técnicos.

El Tomba tiene un promedio ejemplar

Por UNO

Diego A. Astorga

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En el fútbol argentino los promedios son mala palabra. Se refieren a ellos cuando algún equipo está con la soga al cuello y pocas veces se resalta aquel club que tiene uno bueno.

Ese número marca las últimas tres campañas de cada equipo y está en el centro de la polémica porque a veces arrastran malas campañas y no pueden zafar. Puede resultar al revés. Salir último en un torneo no te puede costar la categoría.

El Tomba se encuentra cuarto entre los 26 clubes, por encima de River, Independiente de Avellaneda y Estudiantes de La Plata, a priori más poderosos en el aspecto económico que el Bodeguero.

Su subcampeonato de este año ayudó pero en la otra temporada también acumuló sus buenas unidades. En la 2016/17 hizo 43 puntos.

Ese torneo comenzó bajo el mando de Sebastián Méndez. Pero a mitad de torneo asumió Lucas Bernardi.

Fueron 30 fechas donde el Tomba se quedó con 43 puntos. Para los promedios fueron 1,433 y terminó en el puesto 14.

La era de Bernardi no llegó a cumplir ni siquiera el año que era una costumbre en la Bodega con sus entrenadores. A pesar de haber obtenido en el medio la clasificación histórica a octavos de final, el entrenador rosarino dio un paso al costado.

A mitad de año pasado, el Tomba apostó por el uruguayo Mauricio Larriera para la temporada 2017/18. Otro entrenador que tampoco llegó al año y dejó su puesto.

Para sorpresa de muchos, este año la dirigencia se decidió por Diego Dabove, un técnico que venía trabajando en la división reserva y tenía poco experiencia en el primer equipo.

La jugada le salió bárbara y entre Larriera y Dabove redondearon una campaña de 56 puntos que le permitió clasificar a la Libertadores 2019 y terminar segundo del campeón Boca.

Su promedió saltó a 2,074 en la pasada campaña para meterse entre los equipos más regulares de los últimos años.

Entre las virtudes figuran conservar la base del equipo, contar con el presupuesto para comprar jugadores y venderlo en mejor precio y desarrollar sus inferiores.

Godoy Cruz tiene un proyecto que está por encima de jugadores y técnicos (pasaron cuatro en dos años y medio).

A su clásico rival, San Martín de San Juan, que está en zona de descenso, le sacó una diferencia de 35 puntos en dos temporadas y pico. Una diferencia abismal en tan poco tiempo.

El Tomba realizó un promedio de casi 50 unidades por torneo lo que le asegura no tener preocupaciones con esta tabla y poder trabajar con mayor tranquilidad.