En la previa del clásico rosarino, Newell´s convocó a más de 30 mil hinchas en el Coloso Marcelo Bielsa.

Impresionante banderazo: emotivas imágenes de la pasión leprosa

Por UNO

El banderazo no se negocia. Los hinchas de Newell's lo viven con una pasión inigualable sin importar el andar del equipo. La pasión se conserva y la gente le da vida con una participación increíble. Para que el evento sea único e inentendible para muchos.

Que se abran las puertas del Coloso Marcelo Bielsa sólo para unirse por un rato, cantar y saltar con la participación del plantel es algo raro para los que no conocen la idiosincrasia en la ciudad, en este caso del lado leproso.

Lástima que a veces aparecen algunos delincuentes disfrazados de hinchas que intentan empañar una fiesta, como los dos individuos que concurrieron con machetes y fueron detenidos por la policía antes de que ingresaran a la cancha.Los malos resultados del equipo generaron cierto malestar general entre los rojinegros. Por eso las autoridades policiales decidieron ordenar un operativo con 250 agentes que no sólo debían custodiar a los asistentes sino que realizaron una requisa y detectaron a los individuos armados con machetes que pretendían ingresar.

En cuanto a la fiesta en sí, se destacó una bandera que decía: "Los ídolos se respetan. Pomelo + 10", que estaba colgada en el alambrado del Coloso entregando un claro mensaje.

Y cuando aún no había llegado el plantel hubo algunas corridas en la popular y las fuentes policiales consultadas confiaron por lo bajo que "tiene que ver con un intento de cambio de mando en la barra. El Chivo S. estaba con un arma y quería copar el liderazgo". Por suerte nada sucedió, el banderazo luego transitó por la normalidad y todo fue una fiesta.

Todo quedó de lado en el momento de mayor éxtasis, cuando los jugadores ingresaron al campo de juego y recibieron el empuje anímico tradicional. Ese que sorprendió a aquellos que lo vivieron por primera vez, como el peruano Advíncula, Emanuel Insúa, Formiliano y D'Angelo. Todos observaban azorados tamaña muestra de locura, la pasional, la que siempre es lindo destacar por sobre aquellas situaciones cargadas de violencia repudiable.

El banderazo, otra vez fue una fiesta.

(La Capital)

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