Hay un Lionel Messi extraterrestre que dejó de ser asombro. Los 20 años en la cima del mundo lo ubican en un pedestal, que, a esta altura, ya parece cotidiano. Esa rutina de lo extraordinario no nos pertenece, pero casi, porque todos los argentinos futboleros sentimos al astro un poco nuestro.
En el medio de esa maraña de gente viene Antonela Roccuzzo, esposa de Lionel Messi, con sus hijos y otros cercanos. No hay ni un segundo de paz, todo es caos, mientras intentan llegar a la camioneta que los sacará del estadio.
Eso también es el mundo Lionel Messi, una sensación de asfixia permanente porque todos quieren algo de él o de su entorno. No hay paz, sacando recintos recontra restringidos a los que su familia se acostumbró de tanto trajinar el éxito.
Por eso Messi se emociona en pleno campo de juego luego de su primer gol a Argelia. Detrás de esas lágrimas contenidas hay un motivo que tiene que ver con un delicado momento personal, vinculado a la salud de su padre y que este jueves generó fake news en las redes.
Messi y una situación que cualquier mortal quisiera descargar
El tema es que en esa vida de Truman show permanente, Lionel Messi tuvo que tragarse una situación que cualquier mortal quisiera descargar. Pero no, porque todo en su mundo se magnifica, todo se viraliza, todo se pisotea. Es vivir con la ventana abierta del cuarto todo el tiempo, algo que tras 20 años ya debe ser insoportable.
Claro que son las reglas del juego y él lo acepta de esa manera. Ser una de las personas más conocidas del planeta tiene sus ángeles y demonios, aunque nosotros creamos que es una vida netamente de paraíso.
Mientras tanto vive y trata de disfrutar, creemos, de su última Copa del Mundo. No hay récord por alcanzar porque los pulverizó a todos. Por eso intenta gozar sin mochila, liviano de equipaje. Mientras el planeta gira a su alrededor.
