El árbitro Slavko Vincic decidió expulsar a Enzo Fernández en la final de la Copa del Mundo tras amonestarlo en dos oportunidades; no obstante, fue - al menos - polémico. La primer tarjeta amarilla la recibió por protestar, la segunda por llegar tarde, pero la decisión no dejó conforme a la Selección argentina.
A pesar de haber superado aquel proceso y de mantener la confianza de las comisiones técnicas, la magnitud del cruce entre sudamericanos e ibéricos colocó su historial bajo una lupa.
Las dos tarjetas que recibió Enzo Fernández
Se jugaban el minuto 81 en la final de la Copa del Mundo cuando el mediocampista de la Selección argentina protestó de manera leve ya que consideró que había recibido una falta. El árbitro no soportó el reclamo y le sacó la primera tarjeta amarilla.
Más tarde, a los 93 llegó tarde y el árbitro no dudó, le sacó la segunda tarjeta amarilla, por lo que culminó con la roja.
El complejo antecedente judicial que amenazó su trayectoria profesional
El origen de la controversia se remonta a una serie de operativos policiales que desarticularon una red ilegal dedicada a la prostitución y al contrabando, un escenario turbulento en el cual el colegiado quedó involucrado de manera imprevista. Aquel suceso significó un impacto devastador para su reputación pública, abriendo un período de profunda incertidumbre sobre su continuidad en las listas oficiales de los organismos rectores del fútbol.
Durante el desarrollo de las indagaciones, las comisiones de disciplina evaluaron minuciosamente el grado de implicancia del juez en los hechos para determinar si existían motivos suficientes que justificaran una inhabilitación permanente.
Aunque el protagonista logró desvincularse legalmente de las actividades ilícitas y demostrar que su presencia en dicho entorno no revestía carácter delictivo, el estigma del caso lo acompañó durante varias temporadas.
