Luciana Aymar, la mejor jugadora de la historia del hockey sobre césped femenino, visitó Mendoza, más precisamente el departamento de Maipú, para dar una charla sobre los valores del deporte.
Ante una gran cantidad de público, que colmó el cine teatro Imperial, la dos veces campeona del mundo con Las Leonas transmitió su experiencia ante una mayoría de jóvenes que acudieron a la convocatoria de la Municipalidad de Maipú. Luego atendió a los medios en el hotel Splendor del complejo Arena Maipú.
"En el hockey encontré un lugar donde poder expresarme. Era muy introvertida, hasta me cuesta creer que hoy hablé delante de un teatro lleno. Eso sí, yo entraba a la cancha, me ponía el traje de Leona y era otra persona", expresó.
Residente en Chile, donde vive con su novio, el ex tenista Fernando González, Aymar destacó que la última vez que estuvo en Mendoza fue cuando se retiró, en el Champions Trophy del 2014. Casualmente, dos años antes, en diciembre del 2012, su actual pareja hizo en nuestra provincia uno de sus partidos de despedida ante Juan Martín Del Potro, incluso esa exhibición fue en el mismo hotel donde en esta oportunidad se alojó Luciana.
Antes había ironizado: "En 20 años de carrera dejé de lado un montón de cosas. Siempre digo que no solo me perdí casamientos de mi familia y mis amigos, sino que me perdí hasta el mio propio".
Contando como es su vida actual, residiendo fuera del país, analizó: "Estoy viviendo en Chile porque me di la oportunidad de estar en pareja y enfocarme en eso que era un aspecto de mi vida que había relegado. Cuando me retiré fue difícil, fue como terminar un matrimonio de 20 años y no fue fácil. Hoy estoy muy bien, viajo bastante y Fer también es un ex deportista, somos como dos jubilados jóvenes".
"Trato de enfocarme en disfrutar de la vida cotidiana, de lo que no pude disfrutar estos 20 años, de estar con la familia, de disfrutar los viajes de otra manera. Con Fer nos acompañamos y tratamos de desarrollar nuestros deportes. Que él sea un ex deportista hace que todo sea más fácil", dijo.
"Creo que, como todo en la vida, él llegó en el momento indicado. Yo lo conocía, lo había cruzado en los Juegos Olímpicos, pero cuando empezamos a salir me ayudó a salir de un momento difícil y fue como un salvador para mi. La vida del tenista es muy sacrificada y cuando dejó estaba muy cansado, fue como la mejor decisión que pudo tomar. En mi caso yo me obligué a deja porque si era por mi jugaba hasta los 45, pero había que darle lugar a las más jóvenes y el seleccionado dependía mucho de Lucha, y Lucha ya tenía varias lesiones. Cuando conocí a Fer me hizo muy bien, llevamos una vida muy parecida y nos entendemos, del deportista es una persona especial, necesita sus tiempos y espacios, y la verdad es que congeniamos muy bien", resaltó la talentosa rosarina tras ser distinguida por Huésped de honor por la Municipalidad de Maipú y recibir una distinción del Senado provincial.


