La Selección argentina femenina de fútbol hizo historia durante el Mundial, ya todos saben.
Por primera vez sacó puntos (dos empates), por primera vez marcó goles (3 en una remontada épica ante Escocia tras ir perdiendo 3 a 0) y casi, casi se da el lujo de clasificar a la siguiente ronda. No se dio en parte porque no dieron el tiempo de descuento suficiente en el partido ante Escocia (así como estaban lo ganaban en una remontada aún más épica).
Pasada la euforia y hasta sabiendo que en esta semana que pasó superaron las búsquedas en Google de la Selección masculina de fútbol (incluso con "los pibes" jugando la Copa América), es hora de decir: "Que no se corte".
Que no se corte en ningún sentido. Que sigan las chicas jugando al fútbol y ganen terreno. Que no se queden con lo logrado hasta ahora porque pueden ir por más y lo demostraron en los últimos minutos del partido ante Escocia, con miles de argentinos pegados a las vidrieras de las casas de electrodomésticos viendo el partido (sí, de ellas no de ellos) y en sus casas, claro.
Que no se aten también al verso de los futbolistas profesionales hombres y a las mañas habituales de estos que ganan millones y se tiran, o hacen tiempo, y se olvidan de divertirse y jugar a la pelotita. Que no se les metan los "representates" (esos que hacen daño, porque seguro los hay buenos también) a hacerlas "baldosear" de club en club.
Tienen presente y futuro y algunas de las chicas como Dalila Ippolito (de 17 años y una desfachatez en la cancha tremenda), Estefanía Banini (mejor jugadora ante Japón) o Vanina Correa (mejor jugadora ante Inglaterra) así lo demostraron. Picante, pidiendo la pelota, yendo para adelante incluso con el 3 a 3 enojada con alguna compañera que estaba haciendo tiempo. Esa es Dalila. ¡Mirá qué futuro le espera! ¡Y qué presente que tenemos!
Lamentablemente, en el fútbol de las chicas también se han cometido errores. Gigantes. Tienen 120 años de AFA, de historia arruinada y de "segregación" del mal llamado "Interior", de torneos mal hechos una y otra vez (incluso en el presente) y tienen esa ventaja: se sabe qué errores no deben cometer en el futuro inmediato.
Sin embargo, la AFA lo volvió a hacer con su torneo de primera división femenino. ¿Están Talleres, Belgrano, Godoy Cruz, Unión, Colón, Rosario Central, Ñuls? No, sólo Estudiantes de La Plata como el que más "alejado" juega en el torneo de primera.
El torneo "oficial" de Argentina de primera división se juega solamente en el centro del centro del centro del Universo, en Buenos Aires (el torneo lo ganó UAI Urquiza, y tuvo a 16 clubes: Racing, Boca, Lanús, San Lorenzo, Platense, Estudiantes, Atlanta, Deportivo Morón, River, UBA, Huracán, Independiente, El Porvenir, Excursionistas y Villa San Carlos). El fútbol de los hombres lo sufrió a esto durante 80 años y le ha costado carísimo, no sólo a los grandes clubes que hay a lo largo y a lo ancho del país, sino también a la Selección masculina.
Dirán que "los costos, que la plata, que quizás los clubes no querían" pero no puede ser. Están a tiempo de enmendar las cosas porque como se mencionó previamente hay "120 años de errores" de los hombres que no pueden volver a cometerse.
Que no espere un Talleres de Córdoba, un Godoy Cruz, o un Atlético Tucumán, un Independiente Rivadavia o el resto a que Boca y River tengan 200 títulos y concentren las miradas, el negocio y las jugadoras, para reclamar estar en primera.
Que no se corte tampoco el apoyo. Que no sea nada más "porque fueron al mundial". No señores, que siga el apoyo, en lo que sea, en los propios clubes actuales y de los clubes que son propios del fútbol femenino como en Mendoza, que están Las Pumas, uno de los pocos (sino el único) club de fútbol femenino originario y que no llegó de otro deporte.
Que sí se corten las divisiones separatistas eternas (como las hubo en las primeras décadas del siglo pasado en el fútbol varonil). Que tengan el apoyo que merecen las chicas de Futsal (las mendocinas son "capas" en este deporte y el Futsal se ve relegado y boicoteado muchas veces por la AFA), que la Liga Mendocina luche por tener clubes en primera y siga con su torneo, tratando de conseguir certámenes competitivos para las chicas en todas las categorías.
Sí se puede lograr todo esto y mucho más y las chicas lo demostraron. Laburando de lo que sea para juntar un mango y usarlo en el deporte que aman (poca ayuda han recibido hasta ahora), estudiando en las concentraciones, siendo profesionales, laburantes, mamás y futbolistas al mismo tiempo, ocupando su tiempo en entrenamientos y en la vida misma, no como los varones que tienen todo a su disposición, millones de dólares y euros a su alcance y se olvidan de jugar por amor a la camiseta, cosa que las chicas sí hicieron en el mundial.
Ojalá siga y que no se corte este entusiasmo a pesar de la eliminación y se contagien más y más pibas, como pasó en su momento con Las Leonas. Que el #VamosLasPibas se siga escuchando por muchos años más.
