Aston Villa y Derby County jugaron en Wembley por el ascenso a la Premier League. Es decir que se trataba de una final, en uno de los estadios con mayor tradición y más lujosos del mundo, y para ascender a la liga más poderosa del mundo en lo deportivo y lo económico.
El que dio la nota fue Jack Grealish, jugador del Aston Villa, ya que decidió utilizar unos botines que muchos no se animarían a usar ni en el potrero de su barrio.
Seguramente como cábala, Grealish jugó los 90 minutos con sus zapatos blancos y las cámaras de todo el mundo lo destacaron. Lo bueno es que, al menos como amuleto, los botines de Grealish siguen intactos ya que su equipo obtuvo el ascenso.
"Volví de una lesión, hice algunos goles y algunas asistencias y pensé que estos eran mis botines de la suerte, ¡tenía que usarlos!", dijo el inglés.




