“Estoy seguro que tanto el socio, como el hincha millonario, son muy conscientes de mi entrega incondicional primero como jugador, y después como técnico. Siempre dejé el cuerpo y el alma. Ese enorme cariño me lo demuestran día a día; es una devolución y un reconocimiento mutuo, porque lo hicimos juntos. Ellos con su pasión y yo con mi sacrificio, mi salud y constante lealtad a esa camiseta ¡Soy un fanático apasionado por River, desde mi corazón!”. La frase llega desde San José, Estados Unidos, donde Matías Almeyda es el nuevo técnico del San José Earthquakes, que milita en la MLS.
En una entrevista concedida al sitio www.depo.com.ar, el Pelado ratificó su amor por River y brindó detalles de su particular relación con Daniel Passarella, a quien tuvo como director técnico y también como presidente: "Con Daniel siempre mantuve una relación rara, muy especial, es el día de hoy que lo trato de usted", al tiempo que negó influencias del Kaiser cuando era presidente y lo eligió como técnico: "Nunca, conversábamos de fútbol pero siempre el equipo lo formé yo; lo juro por mis tres hijas. Además, sabía perfectamente que hubiese renunciado".
"Observar tanta hipocresía me daba asco. Venía la gente amiga del club y me decía: ‘Matías está aterrizando Ramón Díaz, en diciembre arreglarán con vos y te vas… Sabían que conmigo no tendrían problemas, pero esa falta de respeto fue intolerable. Pese a todo el trago amargo nunca hará cambiar mis sentimientos ni hacia la institución ni hacia el hincha". "Observar tanta hipocresía me daba asco. Venía la gente amiga del club y me decía: ‘Matías está aterrizando Ramón Díaz, en diciembre arreglarán con vos y te vas… Sabían que conmigo no tendrían problemas, pero esa falta de respeto fue intolerable. Pese a todo el trago amargo nunca hará cambiar mis sentimientos ni hacia la institución ni hacia el hincha".
Matías Almeyda
Respecto de la sensación que tuvo cuando logró el ascenso, explicó: "Sentí como que se descomprimía un grave problema, y que si no lo resolvía satisfactoriamente mataba en forma definitiva mi futura carrera de técnico y hoy por ejemplo no estaría acá. Todo está representado en ese llanto espontáneo tras el partido contra Almirante Brown, con los dos goles de David Trezeguet. Fue un llanto de dolor, de alegría y, sobre todo, por haber cumplido mí objetivo de estar una sola temporada en la B".