Lucas Bernardi afronta su segundo ciclo como entrenador de Godoy Cruz. Tras la salida de Diego Dabove, la dirigencia bodeguera apostó por Marcelo Gómez, un proyecto que duró poco y que derivó en el arribo del ex Newell’s.
Fue una historia rara la de aquella primera vez porque, a pesar de que los resultados lo acompañaron, su salida se adelantó y lo dejó con sabor a poco. Por eso es que no dudó en volver: “Me siento cómodo ante la posibilidad de trabajar en un club que te brinda todas las comodidades. Esto indica que no habíamos hecho las cosas tan mal antes, valida algunas cosas que hicimos”, explicó el DT tombino en diálogo con Ovación online.
Su perfil bajo y esquivo le valió una imagen ante la prensa y la hinchada del Expreso, sobre todo en aquella primera etapa: “Cuando vine, llegué con una imagen que me gané en otro lugar. Trato de ser cordial, pero tengo formas de trabajar, por eso la distancia”, señaló. Sin embargo, los que lo conocen resaltan sus cualidades como persona y profesional.
“A todo el mundo le importa la imagen, en definitiva. La que yo me gané se siguió potenciando y encima no hablo mucho, pero es parte del show. Yo trabajo, doy el máximo y hay cuestiones que no puedo manejar”, agregó.
La vuelta de Lucas al Tomba se dio en un momento complicado. Con el campeonato en marcha, la Copa por empezar y, lo peor, un plantel golpeado:



