De a poco, el sábado por la mañana, las calles de Junín de Buenos Aires se fueron poblando de hinchas de Independiente Rivadavia, que viajaron desde Mendoza para alentar al equipo de Gabriel Gómez.
El epicentro fue el Hotel Colón, donde se hospedó el plantel leproso.
Más tarde, en el estadio Eva Perón, los fanáticos de la Lepra se hicieron sentir alentando a su querido equipo, en la revancha de las semifinales del Reducido de la B Nacional.
Los dirigentes del Kiwi se mostraron sorprendidos por la presencia de los simpatizantes azules. Hubo varias reuniones improvisadas con la policía del operativo de seguridad, para ver qué hacían con los hinchas... "Es una locura. Puede haber una matanza si empiezan a gritar", aclaró un dirigente, mientras discutía acaloradamente.
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