Eduardo Garro y el coronavirus: "Mi esposa viajó a Bélice y quedó atrapada conmigo"

Miguel Eduardo Garro Bonessi (33) vive desde el lejano Bélice (es un país de América Central) las peripecias por la pandemia del coronavirus. Si bien el arquero de Wagiya FC (de la primera división) dijo que en ese lugar hay pocos casos del mortal virus, no la pasa bien con su esposa, Yamila Edith Vergara (41), ya que ambos tienen a sus hijos en Argentina.

"Estamos muy preocupados, encima mi esposa viajó a Bélice a visitarme y quedó atrapada conmigo. Desde aquí nos toca llamar a los hijos de mi esposa, que están al cuidado de sus abuelos y en mi caso mis hijas están con mi ex pareja. Estamos físicamente aquí pero con nuestra mente puesta en Argentina", dijo angustiado el guardameta nacido el 30 de julio de 1986 en Luján de Cuyo.

Eduardo y su mujer Yamila tuvieron a sus hijos con parejas anteriores y sufren el desapego.

"Cuando lleguemos a Argentina tenemos en plan de casarnos formalmente", dijo ilusionado en ex Andes Talleres , Fundación Godoy Cruz, Atlético Palmira, Deportivo Guaymallén, Huracán las Heras.

"Quien más me dio fuerzas para que a los 33 años pueda jugar en primera división fue Dios. Él es mi fuerza", dijo Garro.

"Un representante mexicano, Armando Urueña, vio mis videos en internet y me contactó Y de ahí estuve un mes en un centro de alto rendimiento en Cancún, que se llama Crack del futuro. Y de Cancún me llevó hasta Bélice", aportó.

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Así se entrena Garro en la cuarentena:

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-¿Cómo es la situación del coronavirus en Bélice?

-Aquí el país se ha blindado, nadie puede entrar ni salir, no se practica el fútbol y todas las actividades que impliquen amontonamiento. Estamos haciendo cuarentena en la casa club y la playa. Solo hay 2 casos de coronavirus aquí, pero están tomando todas las medidas.

-¿Vive poca gente en el lugar que estás porque hay poca gente enferma?

-Aquí no hay mucha población y las cosas son muy precarias aún, pero están tomando todas las medidas para que el virus afecte lo menos posible. Solo hay dos casos de corona virus aquí y lo trajeron turistas. Es una isla y pudieron ponerla en cuarentena para que no se contagie el resto.

-¿Cómo es la ciudad donde estás?

-La ciudad es aquí muy precaria, imagínense a Argentina 20 años atrás. Su principal ingreso es la pesca y el turismo y tiene hermosos paisajes.

-Además de tus hijas, ¿qué familiares tenés en Mendoza?

-En Argentina están todos, mis padres, hermanos y amigos.

-¿Qué es lo mejor que viviste en Huracán y Palmira?

-Lo mejor que me dio el fútbol lo viví ahí. Fui a jugar contra Boca por la Copa Argentina y fue hermoso. Si bien fui de segundo arquero en ese momento fue muy lindo todo y gracias a Dios terminé jugando. Después me lesioné de pubialgia y paré en el 2016 y retomé en Palmira en 2017 en el Federal B.

-¿Qué podés decir de los otros clubes donde jugaste?

-Soy hincha de Andes Talleres y allí tuve la posibilidad de jugar una final en 2015 del TDI que perdimos por penales. Fue un gran torneo y lo viví como arquero, capitán, hincha y jugador. La verdad que ese torneo lo disfruté muchísimo Junto al gran Fiti Estrada.

Guaymallén es un gran club que me abrió las puertas después de que terminé el vínculo con Palmira. Allí hice muchísimos amigos y tengo una cuenta pendiente de salir campeón.

-¿Un ídolo?

-Varios, Oscar Córdoba, Franco Costanzo y el Mono Navarro Montoya. ¡Amaba verlos atajar!.

-¿Qué recordás del día que debutaste en primera?

-Ese día fue el más hermoso del mundo, estaba en Talleres con Alberto Isaías Garro y el gran Gallego Sallei y jugábamos contra Independiente Rivadavia en cancha del Deportivo Algarrobal. Tenía 18 años recién cumplidos y mis compañeros todas las semanas me trataban de tranquilizar porque estaba muy nervioso en los entrenamientos y no podía ni pegarle a la pelota del piso ni de aire.
Pero cuando llegó el día del partido fui mejor que Abbondanzieri y ganamos 4 a 1, gracias a Dios debuté y lo hice de la mejor manera.

-¿Siempre fuiste arquero? ¿A quién admirás en tu puesto?

-Sí siempre fui arquero porque me encanta. Y mis referentes hoy son Andrada, Marchesín y Armani, porque Sergio Marroquín, mi entrenador de arqueros, me hizo ver muchas cosas de él.

-¿Quién te llevó a probar a un club?

-Eso me da mucha gracia. Era un chico híper activo y no me quedaba quieto, me mandaba las diez mil macanas en el colegio y entonces me mandaron a la psicóloga y a la psiquiatra y ellas me recetaron hacer deportes. ¡Como todo loco me hice arquero y de ahí arranqué!.

Sus familiares en Mendoza

Los padres de Eduardo Garro son Miguel Epifanio y María Juliana Bonessi. Tiene tres hermanas, Janet, Soledad y Micaela y un hermano llamado Leonardo (que también ataja actualmente en primera división de Mendoza en el club AMUF).