Los jueces Francesca Vitale (quien presidió el juicio), Paola Di Lorenzo y Chiara Nobili señalaron en la sentencia, que se dio a conocer en diciembre pasado pero cuyos fundamentos se conocieron ahora, "el particular desprecio de Robinho por la víctima, que fue brutalmente humillada".
Además pusieron de manifiesto el intento de "estafar las investigaciones ofreciendo a los investigadores una versión falsa y previamente hechos acordados".
La defensa del ex atacante del Milan, Real Madrid y Santos, podrá apelar ante el Tribunal de Casación, tercera y última instancia de la Justicia italiana.
La Justicia, de considerarlo así, podría pedir la detención de Robinho, de 37 años, pero el ex goleador "merengue" reside en Brasil y el país no extradita a sus ciudadanos.
Por ende, la Justicia debería emitir una orden de arresto internacional desde Italia para ser remitida al estado brasileño, o bien podría ejecutarse si el jugador llega a algún país europeo.