Fue un duro golpe para Mauro Icardi en su casa, el San Siro. Inter, su equipo, le ganaba nada menos que a Milán 2 a 0 y un tanto suyo aportaba en el resultado.
Pero en los últimos minutos el clásico tomó un rumbo inesperado y terminó empatado 2 a 2. El goleador y capitán se arrodilló en medio del campo de juego mostrando su dolor.
La imagen lo decía todo. Pero la hinchada, lejos de darle la espalda a su equipo, hizo vibrar el estadio con un canto que se hizo escuchar en toda la ciudad: "Icardi, Icardi", se escuchó.
Más tarde fue su mujer, Wanda Nara, quien compartió las impresionantes imágenes. Con el agregado de que sus hijitos "del corazón" (son hijos de sangre de Maxi López) se sumaron al alocado festejo desde las gradas.
Hay imágenes que dicen más que mil palabras...



