"Almerares, pegale vos que tenés fuerza", gritaba un plateista en cancha de Maipú cada vez que su equipo tenía un tiro libre. "Almerares, ya empezó el segundo tiempo", seguía.
Y es que las cosas no se estaban dando como el local quería y la gente empezaba a perder la paciencia. Sobre todo con Almerares.
El delantero ex River llegó como promesa al Botellero pero la red se le venía negando una y otra vez. Pero este miércoles y de la mano del pibe Santi González (que pinta para crack) pudo romper el maleficio y sacarse la mufa.
Anotó el segundo del Cruzado en el triunfo 3-1 ante Unión Aconquija. Primero se abrazaron todos, porque el tanto significaba además el poder "destrabar" el partido.
Y luego González corrió hacia los brazos de Almerares, lo alzó y se fundieron en un abrazo que resume la tarde en una imagen.
Parecía decirle "gracias pibe, me ayudaste a sacarme la mufa". Y eso pasó, y eso festejaron todos, más allá del gol.
