Juan Carrasco peleó este sábado por la noche su esperada y varias veces postergada eliminatoria que le daría una chance mundialista, pero no hubo milagro. El mendocino batalló infructuosamente más de 11° rounds contra un Zaur Abdullaev que planteó un impecable plan de pelea y ahora podrá ir por el título mundial FIB de peso ligero.
Juan Carrasco dio una dura batalla pero no pudo con el ruso Zaur Abdullaev en la eliminatoria mundialista
El mendocino Juan Carrasco perdió por nocáut técnico en el12° round de la pelea eliminatoria por el título mundial ligero FIB en un colmado Aconcagua Arena
Para este combate Juan Carrasco fue autorizado por la Justicia para combatir sin la tobillera electrónica que le fue colocada por orden judicial, por estar condenado por asesinato. Esta situación fue determinante en el desarrollo de la pelea, ya que la preparación del Titán no fue la adecuada para un compromiso de este nivel. Más de 7.000 personas colmaron las tribunas habilitadas parcialmente del Aconcagua Arena, en un marco poco visto para el boxeo local.
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El ring side tuvo la presencia del propio gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo; el intendente de Capital Ulpiano Suárez, que ha apoyado a Carrasco a lo largo de su carrera; Andrés Peti Lombardo, presidente Cámara de Diputados; Diego Costarelli, intendente de Godoy Cruz; y Marcos Calvente, intendente de Guaymallén y el anfitrión, Federico Chiapetta, subsecretario de Deportes de Mendoza.
Juan Carrasco batalló hasta la extenuación
Cuando promediaba el último round de la pelea pactada a 12 asaltos, Juan Carrasco (61,200kg) estaba siendo superado por el ataque del ruso Zaur Abdullaev (61,00) y desde el rincón, Pablo Chacón, acertadamente, tiró la toalla, decretándose así el nocáut técnico.
El inicio del pleito lo mostró al mendocino mejor en el ataque, y con variantes desde la larga y media distancia, comenzó a vulnerar la guardia del ruso ex Campeón Mundial Juvenil y Mundial Silver del Consejo Mundial (CMB). Los golpes rectos, en combinación de jab y directo, le hicieron ganar los tres primeros asaltos al pupilo de Chacón.
El plan de Zaur Abdullaev se basó en su poder de absorción de golpes y en saber esperar su momento. Pasado el quinto round, pasó de lanzar tibios jabs a meter con potencia los directos de derecha como contra ofensiva.
En el descanso del tercer capítulo el rincón del ruso tuvo que trabajar para restañar la hemorragia nasal que sufría. Los golpes de Carrasco, donde se sumaron los ascendentes en gancho y uppercut, sumaban puntos.
El quinto asalto y el principio del fin para la ilusión de Juan Carrasco
Pero tras el quinto capítulo, el daño que causó el púgil del predio Ferial Aconcagua -frente al barrio La Favorita- no fue el suficiente para desequilibrar el pleito. Se puso en marcha el plan de Abdullaev y la pelea se transformó en un toma y daca feroz, donde las descargas del ruso hicieron más mella.
La deficiente preparación física de Juan Carrasco, limitado por las medidas de seguridad impuestas desde el sistema penitenciario, como las prohibiciones para correr por las mañanas, y el sufrir interrupciones reiteradas, con llamadas telefónicas en el gimnasio, y hasta el descanso nocturno del boxeador; pasó factura.
El rostro de Juancito ya mostraba el ojo izquierdo prácticamente cerrado y con inflamaciones en el derecho, y el mendocino hasta pudo dar vuelta un par de rounds a puro coraje. Pero en el 10° recibió un par de bombazos rectos de derecha, que duras penas pudo soportar de pie.
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Un cierre con papelón de parte del público en el Aconcagua Arena
En el último round, y bajo el aliento constante del mucho público que asistió, Carrasco se jugó la última ficha, se prendió en el intercambio de golpes, donde prevaleció un Abdullaev con mucho más resto físico. Desde la esquina Pablo Chacón supo que estas muestras de arrojo ya no tenían sentido, y lanzó la toalla para dar fin a la pelea y al sueño de su pupilo.
Un hecho vergonzoso fue la reacción de cierta parte del público, que decretado el KOT por el árbitro Mario González, comenzaron a arrojar botellas de plástico y hasta restos de comida. El séquito del ruso, no sólo festejó, sino que en un principio hasta atizó provocativamente la mala actitud de la gente. Luego se apaciguaron los ánimos y se recuperó la calma y hubo saludos y felicitaciones desde ambos rincones.
Fin de una noche triste para un Juan Carrasco que lo dio todo sobre el ring
La imagen más triste de la noche, fue la del un Juan Carrasco aplicando inmersión en hielo para desinflamar su rostro en el camarín, y la tristeza propia y de los miles de mendocinos que se esperanzaron en verlo ganar sobre las mil adversidades. "Ahí me vienen a poner de nuevo la tobillera los del penal", cerró como patética declaración y corolario de una noche de desencanto, mientras los agentes penitenciarios esperaban en el pasillo para cumplir su tarea.
Luego de retirarse del estadio, Juan Carrasco fue llevado al Hospital Central para realizarle diversos estudios (radiografías, tomografías, etc.) de rutina y a modo de prevención. Allí fue donde finalmente volvieron a ponerle la tobillera.







