El mundo del básquet "le salvó la vida": el chico mendocino que volvió a jugar

“Por el amor incondicional al básquetbol mi hijo está con vida”nos dice Patricio Darío Aguilera, un periodista con muchos años de radio y programas deportivos. Actualmente está en Halcón FM y en su página digital. Además es el encargado de prensa del CEC.

A Nicolás Aguilera, de 14 años lo ayudaron entre todos. Y Nico puso su enorme voluntad de vivir tras un proceso largo y varias operaciones en la cabeza. Este sábado volvió a jugar para General San Martín frente a Obras en el torneo Apertura de la categoría U15, de la Federación de Básquetbol de Mendoza.

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Entre todos hicieron un poco: los amigos, los compañeros de su club General San Martín y hasta campeones olímpicos como Andrés Nocioni y Walter Herrmann, y también el actual DT de la selección argentina Sergio Hernández y Facundo Campazzo, del Real Madrid, aportaron su grano de arena para facilitar la mejoría de Nico.

El saludo de Campazzo y el Oveja Hernández:

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El papá Patricio contó el proceso: “Lo llaman a la selección U15 de Mendoza y le hacen unos estudios por sinusitis y le descubren malformación arterio venosa y cavernoma. Lo operaron el 10 de agosto de 2018. Luego el 17 vomita, se descompone y le da un resangrado. Lo debieron internar en el Hospital Notti y lo volvieron a operar. Lo tuvieron un mes y medio internado”.

Desde el primer momento que pasó todo eso obviamente a él le quitan el básquetbol. Y yo creo que está vivo porque quería jugar al básquet. Nada más”.

Herrmann también le envió un mensaje:

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Y cuenta el padre que "Nico que tuvo el apoyo de sus compañeros del club que fueron a pelarlo antes de la operación, tuvo muy cerca Sarfatti, los jugadores de la selección argentina con sus saludos, lo fueron a ver los técnicos Vecchio y Tolcachier y todo ese apoyo lo hicieron sentir siempre como un jugador lesionado”.

Aguilera le agradeció a los doctores Coloma y Bravo del Hospital Notti.

Y continuó con su relato. “Se fue recuperando de a poco y en noviembre del año pasado le hicieron un estudio y le salió una mancha de sangre. Le dieron permiso para que se fuera moviendo de a poco. Desde ese momento fue casi insoportable la ansiedad porque Nico nos decía que iba a jugar aunque se muriera en una cancha. Tiene una enfermedad muy loca por el básquet”.

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En marzo de este año le hicieron un estudio y le dieron el alta médica y le dijeron que vaya progresivamente incorporándose al básquet.

Y el padre decía en tono alegre y emotivo a la vez:“Jugó el otro día y fue para todos emocionante. Mil cosas. El todavía estaba con miedo, asustado. Con su número 13 querido, en su Pacífico, con su casco en la cabeza, que no lo quiere usar, pero se lo debe poner para protección. Eso fue todo”.

El Chapu Nocioni saludó a Nico:

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