Ginóbili: "Esto no se suponía que me pasara a mí"

Por UNO

“Intenté preparar un guión y me puse a pensar ‘qué hacía acá’. Esto no se suponía que me pasara a mí. No tenía ninguna expectativa de estar ni siquiera cerca de estar acá. Cuando empecé a ser un poco mejor, pensé en tener una carrera exitosa en Europa, tal vez algún día ganar algo con la selección nacional. Un día me levanté y estoy acá”.

Así arrancó en el cierre de una noche especial. De un lado el técnico, y sus socios dentro de la cancha; del otro su mujer y sus tres hijos; y en las tribunas algunos de sus otros afectos.

Emanuel Ginóbili se hizo fuerte en una jornada de emociones fuertes, en la que el equipo en el que desarrolló toda su carrera en la NBA, decidía retirar su camiseta, la número 20.

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“Voy a empezar por agradecerle a todos ustedes, porque como dije en el video vine a San Antonio sin saber nada de la ciudad, llegué con una valija llena de dudas sobre lo que significaría jugar para Pop, con Duncan. Durante mucho tiempo ustedes me sostuvieron. Estaré siempre agradecido por eso”, dijo para saldar una cuenta, si se puede llamar así, más afectiva que otra cosa.

Dando vueltas en círculos como para recorrer con su mirada los cuatro costados de la cancha, Manu continuó.

“Es un deporte colectivo, no podría haber logrado nada solo. Quiero agradecerles a todos. No tuve mucho tiempo de hablar con mucha gente a la que quiero agradecerle. Es probable que me emocione, pero quiero hacerles entender que no soy una persona melancólica”, puntualizó.

Habló de todos, pero a la hora de resumir lo que siente por cada uno de los Spurs, será bueno resumirlo en las palabras que le dedicó a Gregg Popovich.

“Popo, sos un loco sensible, generoso, inteligente. Estás loco, pero significás tanto para mí que ni te das una idea. Realmente aprecio todo lo que hiciste por mí. Aprendí muchísimo de vos, lo que aprendí de vos es muy importante y siempre estaré agradecido”.

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Y antes de que la camiseta 20 escalara a lo más alto del AT&T Center y se apagaran los reflectores, Manu le habló a su familia.

“Ustedes tres -a los hijos-. No se si entienden algo de lo que está pasando.  La verdad que no se si van a entender algo, solo quiero que sepan que no estoy triste, que estoy muy contento. Es algo muy especial lo que está pasando hoy y si por momentos lloro un poquito, es de felicidad”.

Para Marianela Oroño, su mujer, fueron las palabras finales.

“Y a vos debería durar dos horas el evento para agradecerte. Gracias por aguantar mis obsesiones durante más de veinte años. Gracias por relegar tanto de vos para ponerme como prioridad a mí. Voy a estar en deuda para siempre”.

Ahí si, se terminó una noche que quedará en el recuerdo.

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