Un emotivo minuto de silencio con todos los pilotos llevando una gorra roja con la inscripción Niki y rodeando su casco. Ese fue el epicentro del sentido homenaje que la Fórmula 1 le dedicó a Niki Lauda, leyenda del automovilismo, fallecido el lunes último a los 70 años.
La máxima categoría, en uno de sus escenarios más tradicionales como es el Gran Premio de Mónaco, rindió homenaje durante todo el fin de semana a uno de sus máximos exponentes, tricampeón mundial y respetado por propios y extraños.
Los pilotos que integran la grilla actual y muchos de los que compartieron la pista con el austríaco rodearon en la recta principal del circuito monegasco al casco original de Lauda y el trofeo que consiguió al vencer en el GP de Austria de 1984, el año en que ganó su último mundial.
Lauda falleció el lunes a causa de problemas respiratorios, aunque en los últimos años había tenido que soportar un transplante de riñón.




