Análisis y opinión

Wanda Nara, Jorge Lanata y los chimenteros del "showbizz" convertidos en tema político

Wanda Nara es una de esas mujeres que, como manda Shakira, no se dedican a llorar sino a facturar. Su desbocada vida mediática la ha puesto en un brete. ¿Puede su enfermedad ser algo ajeno a su show en Instagram?

La exposición pública de Wanda Nara es desbocada. Tiene, asegura, 16,5 millones de seguidores en Instagram. Llamativamente hábil para los negocios, ha sido modelo, starlet, empresaria, self made woman, madre, conductora de TV, representante de futbolistas y, sobre todo, publicista de sí misma. Ha hecho de su vida un muestrario, una vidriera constante.

En sus stories cuenta una versión de su vida, su rutina diaria, sus proyectos, su vida familiar, sus peleas, sus alegrías, sus negocios. En el fondo, lo que manda son las marcas que la sponsorean. Es, qué duda cabe, una avispada del año uno. ¿Cómo olvidar cuando, de jovencita, solía integrar la banda fiestera de Diego Armando Maradona?

La hemos conocido en hilo dental o enfundada en vestidos de diseñadores rumbosos. En las redes se ha preocupado por dejar sentada su vida sentimental con Mauro Icardi. Y antes con Maxi López. En los últimos tiempos jugó a ser más que amiga de L-Gante. Uno de sus picos de facturación lo obtuvo con todo el entrevero entre Mauro Icardi y la China Suárez.

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Wanda tiene 5 hijos y muchos periodistas del espectáculo criticaron a Jorge Lanata por divulgar una noticia sin medir el impacto en ellos.

Wanda tiene 5 hijos y muchos periodistas del espectáculo criticaron a Jorge Lanata por divulgar una noticia sin medir el impacto en ellos.

La familia de esta botinera no le va en saga. Su padre, Andrés Nara, un aprendiz de bon vivant del conurbano, acaba de aparecer desnudo en las redes sociales junto a su nueva pareja. Su hermana, Zaira Nara, es también muy conocida por sus amores y desamores.

Todos ellos son súper vivarachos para la promoción, pero Wanda sobresale. Es una mujer curtida. Perfectamente podría quedar encuadrada en ese nuevo apotegma que manda a las mujeres a no llorar, sino a facturar, según viene machacando la socióloga barranquillera Shakira, otra que bien baila.

¿Podría analizarse esa forma de ser con parámetros de moralina? Claro que no. Ella es dueña de su vida. Mientras no incurra en evasión fiscal ni en lavado de dinero, o deje de ocuparse de sus hijos, es decir las únicas zonas en la que el Estado podría meter las narices amparado por las leyes, todo okey. Se sabe que vivir es tan hermoso como complicado y todos hacemos lo que podemos.

Disparen al Gordo

Vamos entonces a los bifes. Estamos hablando de Wanda por algo que devino de sus problemas de salud. Y de manera particular nos vamos a referir a la polémica que se ha generado desde que el periodista Jorge Lanata informó en su programa de radio que la conductora de Masterchef " tiene leucemia".

Hasta ese momento en la mayoría de los medios se aludía a una grave dolencia de Wanda sin precisarla. Se hablaba de que le estaban practicando estudios médicos, que estaba internada, que había un fuerte impacto en la familia, en particular en sus 5 hijos, y en sus seguidores.

Los y las panelistas del "showbizz", siempre tan audaces y prestos a soliviantar la lengua en los ciclos de TV, no especificaban cuál era la enfermedad de Wanda. Primaba un código de silencio. Cuando Lanata le puso nombre a la patología llegó el acabose. Se lo querían comer vivo.

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El periodista Jorge Lanata.

El periodista Jorge Lanata.

Los periodistas que se dedican a la vida de los artistas denunciaron que lo del Gordo era una alevosa invasión en la vida privada de Wanda. Puede que tengan algo de razón, a pesar de que muchos de ellos viven de eso, de contar privacidades. Pero lo que realmente parece haberles molestado fue que un tipo del periodismo político haya dado información que la corporación chimentera no se animó a investigar e informar.

Es como si Cinthia Fernández diera una primicia de tipo político que dejara pagando a los periodistas de política. ¿La vamos a mandar a la hoguera a Cinthia por habilidosa? Luciana Salazar tuvo una etapa en que aprovechó sus contactos con el mundo de la política para largar supuestas primicias de ese rubro y nadie se rompió las vestiduras. Es más, alguna gente se ocupó de investigar sus hilos para saber si tenían algún sustento.

"Fue información"

Lanata dijo, cuando se armó el revuelo, que "lo que yo hice fue dar una información, previamente chequeada. La salud de Wanda Nara era uno de los temas del día y mi programa de radio es de actualidad", añadió. Esta vez, Wanda Nara no contaba unicamente lo que ella quería, que es lo que hace a diario en Instagram, y de donde se cuelgan todos, como si esa red fuera una verdad revelada.

En realidad el enojo mayor con Lanata no ha sido de Wanda, que conoce el negocio de las redes sociales como pocas y sabe a lo que se expone, sino de los periodistas de espectáculos, que se encontraron con la sorpresa de que un sapo de otro pozo los había madrugado.

El devenir mediático de la dama de Masterchef ha sido tan ventilado en estos años -y ha tenido tantas aristas- que ha terminado por ser un personaje social con tintes hasta políticos, dicho esto en el sentido de que ella es una referente de las costumbres y tendencias de la polis. Algunos referentes sociales adquieren, muchas veces a pesar de ellos, carnadura política.

El creador de diarios, revistas y ciclos periodisticos de TV ha dicho que "me enojan las falsedades de la correción política. Los programas de espectáculos llevaban varios días hablando de la enfermedad de Wanda sin ponerle nombre. Y ahora, previo pegarme, repiten todo el día el tape donde yo di la noticia. Lo dije porque soy periodista".

Ella seguramente debe entender lo de Lanata, sobre todo porque sabe que el Gordo ha estado muchas veces muy enfermo, y que incluso fue trasplantado, y nadie dejó de informar sobre esos avatares. Hablar de enfermedades es, para el conductor de PPT, como hablar de Cristina, pura cotidianidad.

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