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Análisis y opinión

Vida y pasión de Florencia Peña, La Pechocha argentina

La actriz Florencia Peña ha admitido sin ambages ser una cultora de la felación. Algo natural. Pero desmintió con fuerza estar vinculada con fiestas en Olivos

"Sí, lo soy", explicó Florencia Peña. Como quien dice soy judía ortodoxa o soy marxista, es decir con fuerte convicción, ella habló al país y en diálogo radial con Jorge Rial no dejó dudas: "Soy petera". Previamente, en su programa de Telefe, había llorado ante las cámaras al desmentir las versiones sobre su supuesta participación en reuniones no protocolares en la residencia de Olivos.

Peña no tiene problemas con su peterismo, que es, además, una muestra de profunda humanidad. Como si admitiera que tiene estreñimiento o languidez de estómago. La vida misma. Además la Argentina ya lo había comprobado cuando se filtró aquel famoso video de sexo oral, protagonizado por Flor con Mariano Otero, su marido de entonces, y que se extendió como reguero de pólvora a través del famoso boca a boca.

Su bronca es otra. Es que le digan que es "la petera del Presidente o el gato de Alberto". Son sus palabras. Ni ahí, asevera. Ella remarca que visitó la residencia presidencial de Olivos durante lo más duro de la cuarentena, cuando casi nadie salía de la casa, y que fue para pedir por la vuelta del trabajo para los actores, como hicieron otros referentes del sector (Suar, Tinelli, Echarri) que visitaron al mandatario sin que nadie los acusara de nada.

Y machaca que jamás ha participado de fiestitas como las que han denunciado referentes políticos al enlazar lo de Flor Peña con otras visitas a Olivos, como las de Sofía Pacchi o Ursula Vargués.

Los malos comentan

Algunos maledicentes interrogan: ¿por qué Peña se hace la ofendida si a diario se muestra en bolainas en las redes y saca su buen rédito económico de eso? Ella es propagadora del poliamor, petera y calurosa al punto de desvestirse a diario en las redes. ¿Y qué? ¡Es su vida, Jesús! como dice Sabina, es su cuerpo. Su bronca es porque no respetan su trayectoria teatral y televisiva (trabaja desde que tenía 7 años) y la reducen a un chisme de supuestas fiestas sexuales en Olivos.

La ha alarmado que sean referentes políticos de la oposición los que la están señalando por su simpatía con el kirchnerismo, entre ellos los diputados nacionales de Juntos por el Cambio Fernando Iglesias y Waldo Wolf y los dirigentes de Republicanos Unidos Marcos Longoni y Abril Fernández Soto. Estos dos últimos han hecho una denuncia penal por violación a las norma sanitarias durante la pandemia por parte de la más alta autoridad nacional.

En el caso de los diputados Iglesias y Wolf es imposible no admitir que sus tuits para referirse a este balurdo parecen los de dos adolescentes calenturientos y no los de legisladores nacionales elegidos por el pueblo. ¿Pueden las redes sociales obnubilar tanto a gente adulta y pensante?

Cerrá el pico

Los casos de Florencia-Pacchi-Vargués, que han desatado un festín en las redes sociales, han movilizado también a las diputadas kirchneristas que, capitaneadas por Gabriela Cerruti, se han lanzado a la yugular del siempre chirriante macrista Fernando Iglesias.

"Todos los días el legislador macrista Fernando Iglesias nos dice putas ¿no vamos a decir nada sobre eso?", preguntó al país la diputada Cerutti, otrora presunta promesa del periodismo, pero que fue ganada rápidamente por las mieles de la política.

Junto a otras 13 legisladoras Kirchneristas han pedido formalmente amonestar o echar de la Cámara de Diputados -por misoginia- al nunca bien ponderado diputado Iglesias por haber sugerido, suelto de lengua como es, que la actriz Florencia Peña, la panelista Úrsula Vargués y la ahora famosa asesora Sofía Picchi, habrían participado en encuentros placenteros en la residencia oficial de Olivos.

Florencia Peña, si bien dice estar afectada, no ha bajado la guardia y ha salido a refutar por Twitter y otras redes con mensajes como éste: "Me agreden ciertas mujeres por mi manera de hablar, pensar, coger, mirar, sentir. Pero cuando uno les contesta, te borran el tuit. No se hacen cargo de sus gansadas".

¡Ah, bueeeeno!

Sobre este bolonqui también se ha expedido la ministra nacional de las Mujeres, Elizabeth Gómez Alcorta, quien tampoco se anduvo con chiquitas: "La oposición misógina mira a dos mujeres en un ámbito de poder y las sexualiza. Todas las mujeres cercanas al poder somos putas para ciertos sectores de la derecha. Somos taradas o putas". Al final parece que el adjetivo puta no se les cayera de la boca a algunas de las que se dicen agraviadas por esa palabra.

Resumiendo: se entiende más la bronca de Florencia Peña ante un chisme que la involucra nada menos que con el Presidente, y que seguramente sabrá digerirlo porque tiene training para mofarse de aspectos de la realidad, que la actitud ampulosamente militante y engreída de la ministra Gómez Alcorta.