Análisis y opinión

Una rareza argentina: Rodolfo Suarez y su estilo de hacer política

Rodolfo Suarez está al tope de los gobernadores mejor conceptuados de la Argentina. Un hombre con un estilo raro, opaco, poco dado a la estridencia. ¿Cuál es su secreto?

El estilo de hacer política de Rodolfo Suarez es una rareza. Gris. Misterioso. Medido. No tiene el porte ni las artes de un estadista brillante. Tampoco practica el farabutismo partidario. Cuida sus declaraciones. No es confrontativo al garete. Algunos lo llaman insípido.

Claro, no tiene la picardía política de su padrino político, el extinto y recordado Víctor Fayad, de quien dice que aprendió "lo que es la gestión política y como manejar equipos humanos", ni tampoco la vehemencia y la audacia de Alfredo Cornejo, su antecesor. Pero no es ningún recienvenido.

Suarez está cortado con otra tijera. Es excéntrico, pero no en el sentido del que rompe reglas por vanguardista, sino de quien busca estar fuera del chanterío político argentino, demasiado carcomido por la vulgaridad. ¿Es muy bueno en lo suyo? Hasta ahora se lo suele sindicar como bueno. Se esfuerza por ser meticuloso, consecuente, parece un hombre serio.

El gobernador de Mendoza ha tenido fracasos políticos rotundos, como la ley que iba a reabrir la minería, y que debió derogar a los pocos días de ser aprobada a fin de aplacar la tensión social que generó; o el proyecto para una nueva ley de educación, que cayó en coma antes de tiempo. Pero también puede anotarse varios aciertos. Algunos aún modestos, como el plan Mendoza Activa para la generación de empleo. Otros, más políticos, como su manejo provincial de la pandemia con el que buscó equilibrar lo sanitario, la economía y la educación, y que ha recibido críticas de la Casa Rosada, pero un mayoritario apoyo de los mendocinos.

¿Desorientado?

Sus diferencias con el presidente Alberto Fernández por el manejo de la pandemia han sido fuertes, pero nunca las ha sacado de cauce. Y esas maneras firmes y criteriosas, han empezado a dejar marca, incluso fuera de Mendoza.

Sancarlino como su antecesor, pero con una personalidad muy diferente a Cornejo, Suarez, de 58 años, casado en segundas nupcias con Fabiana Calleja, padre de cuatro hijos, parece confirmar unos interesantes apuntes que el novelista español Javier Cercas escribió sobre la política. Lea con atención a ese catalán: "Soy un partidario feroz del aburrimiento en política. De un aburrimiento escandinavo o, como mínimo, suizo. Las aventuras me encantan, me apasionan, pero en los libros, en el cine y, en general, en la vida privada, pero no en la política".

El peronismo de esta provincia, conducido por el kirchnerismo, dice de Suarez que "es un mandatario absolutamente perdido, desorientado, que vive una realidad distinta a la de sus comprovincianos". Y sus dirigentes agregan, con sorna, que eso les da tanta pena "que lo menos que podemos hacer por él es ayudarlo".

Sin embargo, desde que Suarez asumió en diciembre de 2019, las encuestas lo han ubicado entre los gobernadores mejor conceptuados del país. Casi nunca salió del top five, algo que se repitió, mejorado, este fin de junio.

Pum para arriba

La encuesta que más ha llamado la atención, con el 70,5% de imagen positiva para Suarez, es el de la Consultora CB, una firma cordobesa con proyección nacional, que le ha dado este mes el primer puesto entre todos los gobernadores argentinos. Un detalle: el jefe de gobierno porteño, Rodríguez Larreta, nueva estrella del PRO, obtuvo el quinto lugar con el 67,8% de positividad. Y el gobernador bonaerense Axel Kicillof, el penúltimo puesto con el 44,5%.

Otros sondeos, como el de Reale Dalla Torre Consultores, también lo han puesto primero a Suarez en aprobación ciudadana con un nada despreciable 67,3%, un 6% más que el mes pasado.

¿Cuál de los dones de este político es el que tranquiliza al mendocino medio? ¿Su personalidad de vecino de la otra cuadra, cierta templanza, que hable como si fuera un pariente, que no caiga en poses de badulaque, que sea un poco insulso?

¿O quizás lo que valoren sea que Suarez no tenga ambiciones desmedidas que lo saquen de su obligación de ser gobernador full time? A lo mejor lo más merituado sea que, sin faltar al respeto institucional, no se doble ante la Casa Rosada, y que se diferencie civilizadamente del kirchnerismo?

Suiza presente

¿Será entonces que Suarez, sin planteárselo específicamente, esté asumiendo esa forma aburrida, suiza, de hacer política de la que habla Javier Cercas? Su gabinete de ministros parece seguir esa onda. Lo más importante es que no hay denuncias sobre hechos de corrupción. Pero en ese rubro, tratándose del poder político, siempre hay que estar en guardia.

Para contrapesar habría que preguntarse cosas como ¿Trabaja Suarez de hombre normal? ¿Lo suyo no será una impostura? No esta nada mal inquirir eso desde la tribuna, incluso con cierta malicia, como para desquitarnos de las vilezas que nos suele dejar la política de todos los colores. Lo bueno es que el ciudadano de a pie tiene un olfato especial para darse cuenta cuando lo están cuenteando. Y Suarez viene saliendo indemne.

Los éxitos y reconocimientos son importantes en política, pero suelen venir con el cuchillo debajo del poncho. Por eso hay que cuidarse de algunos de sus malos efluvios. A veces atontan, hacen subir los humos a la cabeza y castigan al confiado. Lograr un acierto político no es una puerta abierta para siempre. En la Argentina hacer política es no tener certezas de lo que va a pasar dentro de seis meses.

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