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Tinelli, el gordo Barassi, Lanata y esos títulos que están lejos de ser lo que pregonan

Convertir en noticias asuntos que no lo son, por ejemplo las peleas guionadas de la TV, o los juegos de seducción de conductores de noticieros, son parte de un muestrario de títulos que no merecen ese honor

Entre las informaciones engañosas con las que uno se suele topar a diario en la web figuran hechos supuestamente noticiosos cuyos títulos han sido extraídos, por ejemplo, de programas de TV que ya están guionados como el caso de Marcelo Tinelli. ¡Como si la realidad no fuera lo suficientemente generosa como para abrevar directamente en ella!

Por ejemplo: no es información hacernos creer que el gordo Darío Barassi de "100 argentinos dicen" reta y maltrata a su equipo de producción cuando realmente todo es un acting con el que el conductor busca darle color a ese ciclo de El Trece. Bueno, cosas como éstas son vendidas como noticias por sitios digitales.

Otra excentricidad es convertir en información las chanzas que se hacen entre sí algunos conductores de programas de TV y de radio en esos benditos "pases" de un programa a otro. "Lanata cruzó mal a Longobardi", aseguran algunos títulos. Cuando usted ingresa a ver de qué se trata la discusión, no hay nada de eso, sólo chanzas de conductores.

Picudeo ensayado

Otro rubro que suele aportar títulos inflados a la web es el de los programas de los canales deportivos del cable, donde muchas veces se notan demasiado las costuras de los supuestos debates encarnizados entre los participantes. Las estiradas peleas de Ruggeri o del Chavo Fucks aburren.

Ahora que está por regresar Marcelo Tinelli a la TV, seguramente volverán a ser título de los diarios las cotidianas peleas de los participantes con los jurados del show -que este año se llamará La Academia- y que precisamente están armadas para generar discusiones previamente esbozadas. No hay problema en entender esa necesidad de show de varios ciclos, lo que es difícil de aceptar es que muchas de esas cosas de cotillón televisivo tengan carnadura de noticia.

Ni hablar de los noticieros serios donde, por caso, hay parejas de presentadores que juegan a que se seducen, como ocurrió durante varias semanas con Barili y Cristina Pérez en Telefe, y que fue aireado por muchos medios como una novela por entregas.

Dame respuestas

Sigamos. ¿Vio, lector, que ahora los títulos de los sitios periodísticos se dedican a ametrallar con preguntas en lugar de ofrecer respuestas, es decir, de dar información. Hay días que nos apabullan con tantas preguntas desde sus titulares que parece un chiste. El lector, y más en esta época de pandemia, acude a la prensa en busca de que le clarifiquen el panorama, no para que lo oscurezcan.

Otra de las variantes es la de llevar al sitial informativo los curros de modelos, influencers, it girls, actores, actrices y otros vivarachos que pueblan las redes sociales. Toda esta gente pacta y elabora videos cuyo fin esencial es generar clicks y dividendos. Pero resulta que al ser replicados por los sitios digitales son consumidos como quien consulta el estado del tiempo, el horóscopo, la quiniela, o para ver cuán osada es hoy la lencería íntima de Florencia Peña.

Todavía me acuerdo de un título que vi en la versión digital de un diario serio que decía: "El dolor de Eleonora Wexler por la muerte de su perra Ambar". Se puede entender que Wexler y algunos de sus afectos puedan sentir pesar por la muerte de ese animal, pero no se puede aceptar que eso tenga jerarquía informativa para interesar al común de los argentinos y menos con dos líneas de título.

"Nati Jota hizo una confesión sexual sobre su vida en cuarentena", dice un título en un diario que no es del montón y dan ganas de retrucarle: ¿Ah, sí? ¡mirá vos! pues entonces que muestre el video, como Novaresio y Braulio, y que se deje de cooptar títulos para los que no está preparada.

En la prensa gráfica ese tipo de títulos se resolvían en secciones especiales dedicadas al mundillo de la farándula como si fueran grageas. El diario Crónica tuvo durante años una sección maravillosa que se llamaba La Pavada, uno de los mejores títulos de sección que yo recuerde. Uno no caía engañado a la contratapa del periódico. El lector sabía perfectamente que eso era un necesario espacio de nimiedades para refrescar al lector tras la lectura de la "real realidad", como decía uno de los personajes de Gasalla para referirse a los títulos que no eran joda.

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