Lo que debía ser una defensa terminó siendo la admisión de, al menos, manejos cuestionables de las cuentas de la Liga. Omar Sperdutti, acorralado por nuevas denuncias y con el fantasma de una posible intervención del Gobierno provincial, habló con Diario UNO para intentar explicar, con dudoso éxito, cómo y por qué la Liga Mendocina de Fútbol envía fondos a las cuentas bancarias de su propia familia.
Sperdutti admitió transferencias por $130 millones de la Liga a empresas de su familia
El presidente de la Liga Mendocina de Fútbol confirmó que hubo contrataciones directas y millonarias a las empresas de su esposa y sus hijos. Manejos dudosos, pagos de “urgencia” y un auditor que trabaja para el clan familiar
Según interpretó este medio, lejos de disipar las dudas sobre su administración, el dirigente admitió haber desviado más de $150 millones hacia empresas de su entorno íntimo y hacia la agencia de viajes que le gestiona las vacaciones. Para Omar Sperdutti, usar la tesorería de la Liga de esta forma "no representa un delito".
En un acto que podría calificarse de sincericidio, el dirigente reconoció giros millonarios a la empresa de su esposa, obras entregadas a la constructora de sus hijos y hasta el pago a una agencia de vacaciones con fondos de la Liga Mendocina. Todo, bajo la excusa de la "urgencia", ventajas económicas para la Liga o de, según aseguró, deudas que la entidad tenía con él, manejadas con informalidad administrativa.
Transferencia a la agencia de viajes “Ahí Vamos”
Si bien los dolores de cabeza del dirigente vienen de larga data, entre el miércoles y jueves pasados sus problemas se agravaron con la presentación ante la Dirección de Personas Jurídicas de dos nuevos escritos.
Esas denuncias fueron impulsadas por David Berbel, ex dirigente de la Liga, junto a su abogado Claudio Morán, quien además se desempeña como secretario del Club Atlético Palmira.
En ese marco, surgió una transferencia de $20 millones desde la Liga Mendocina a la empresa de turismo “Ahí Vamos”, un movimiento que no figura con detalle en las denuncias iniciales, pero que fue reconocido por el propio Sperdutti.
El dinero para la agencia no fue para un viaje de selecciones. Tampoco fue para una comitiva oficial. Fue para sus propias vacaciones, a modo de resarcimiento parcial de una deuda que, aseguró, la Liga tenía con él.
La justificación de Sperdutti expone un manejo cuando menos cuestionable en una entidad que mueve cientos de millones: asegura que la Liga le debía dinero personal ($90 millones por pago de juicios de la entidad) y decidió cobrarse una parte de esa deuda de la siguiente forma: "Cuando la Liga tuvo dinero para devolvérmelo, les dije a los consejeros que transfirieran $20 millones a la empresa con la que me iba a ir de vacaciones y que a los otros $70 millones no me los den, porque los dono". De eso, dijo, hay registros y serán incorporados al balance 2025.
Todo queda en familia: $130 millones para la esposa y los hijos
Las denuncias ante la Dirección de Personas Jurídicas (DPJ) parecen haberse quedado cortas ante la ratificación de los hechos que hizo el propio Sperdutti. El presidente confirmó que el dinero de la Liga fluyó hacia las cuentas de Transosgui S.A. (propiedad de sus hijos) y DHP60 S.A.S. (propiedad de su esposa).
- La obra para los hijos ($108,3 millones): la refacción de la sede de calle Garibaldi quedó en manos de la empresa familiar. Sperdutti asegura que se presentaron "tres presupuestos" y que -casualmente- "se eligió el de mi empresa porque fue el más barato. La obra se hizo y se facturó". Un clásico argumento: ser juez y parte.
- El transporte para la esposa ($21 millones): la empresa de su mujer recibió transferencias millonarias en octubre. La excusa fue la falta de transporte para las selecciones. "A último momento tuve que poner el micro de mi empresa", se jactó, presentando el negocio familiar como una solución ante la urgencia.
Al explicar los giros a la empresa de su mujer, Sperdutti describió un sistema utilizado para blanquear operaciones que se pagan en la informalidad.
Relató que, ante la falta de factura de un hotel contratado por la comisión de selecciones para la concentración de los jugadores, usó la empresa familiar para canalizar el pago. "Tuve que buscar a mi empresa... y transferimos lo menos posible para ir a pagar de contado lo que habían contratado ellos", confesó.
El zorro cuidando el gallinero
Como si el conflicto de intereses no fuera suficientemente evidente con las contrataciones a familiares, Sperdutti confirmó otro dato que refuerza la falta de control real en la Liga: el contador Oscar Rosales, miembro de la Comisión Revisora de Cuentas (el órgano de consejeros encargado de controlar los gastos), es empleado de Transosgui S.A., la empresa de los hijos de Sperdutti.
Es decir, uno de los encargados de vigilar que los números de la obra de la sede estén bien, cobra su sueldo de la misma empresa que hace la obra. Para Sperdutti, sin embargo, no hay incompatibilidad porque "lo votó el Consejo".
Los certificados médicos: la Liga se queda con el 40%
Mientras los clubes hacen malabares para pagar la luz y el agua, la Liga habría montado un negocio recaudatorio a costa de las familias de los jugadores. Tras el escándalo de los certificados truchos del año pasado, la Liga implementó un nuevo sistema de aptos físicos obligatorios que cuesta $48.000 por jugador, dos veces al año.
El dato que indigna a los padres es la "mordida" institucional: de cada estudio médico, la Liga retiene el 40%.
Sperdutti reconoció que esa retención (que proyecta una caja de más de $180 millones para la Liga) se usa para "gastos administrativos" y para evitar el aumento del costo de planillas de los clubes.
Esta tasa encubierta que pagan los chicos para poder jugar a la pelota fue acordada con la empresa de salud. Su forma de contratación se cuestiona ya que, según las denuncias, no se ajusta a lo establecido estatutariamente.
¿Intervención en puerta?
Con expedientes quemando en Personas Jurídicas y un presidente que admite públicamente la relación entre la Liga y empresas familiares, la situación institucional es insostenible.
El Gobierno provincial analiza los balances y las denuncias. Mientras tanto, Sperdutti, aferrado al sillón, promete que no renunciará, asegura que no tiene “temor” y que entregará los documentos que hagan falta, y amenaza con juicios a quienes denuncian su particular método de administración, en un escenario donde la línea entre la caja de la Liga y la billetera de Sperdutti parece no existir.





